Entrevista a Iva Pekárková

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"El mundo es redondo" es la última novela de Iva Pekárková, una escritora checoslovaca que, para salir de la opresión comunista en busca de libertad, tuvo que permanecer, cerca de una año, en un campo de refugiados, hasta conseguir un visado de entrada en Estados Unidos. Jitka, la protagonista de su novela, pasa también por esta experiencia, donde las únicas 17 mujeres sufren el constante acoso de los 1.800 hombres que pueblan el campo. |
MARTA SALVADOR / UNO CONTENIDOS
¿Cuándo decidió que se quería dedicar a la escritura?
Nunca lo he decidido, simplemente quería vivir una vida normal como cualquier otra persona.
¿Qué tiene que agradecer a su infancia en Checoslovaquia?
Claro que hay muchas personas y muchas cosas de las que tengo que estar agradecida y, en cuanto a la escritura, tengo mucho que agradecer a mi padre. Mi padre estaba en contra. No podía imaginarse a su hija convirtiéndose en escritora. Me quitaba los papeles, los libros, la máquina de escribir y eso hizo que surgiera en mí el deseo, todavía más fuerte, de acabar siendo una escritora.
¿Por qué se marchó de su país?
Supongo que porque yo era una refugiada política y quería ganar una libertad, ver otros lugares y llevar una vida en libertad.
¿Se imaginaba lo que le esperaba fuera?
No. Yo no tenía muchas ilusiones, no tenía una idea concreta de lo que era occidente, por eso la situación tampoco dejaba mucho lugar a que me quedara desilusionada y eso ha sido una suerte muy grande para mí.
Usted estuvo mucho tiempo en un campo de refugiados, como Jitka, la protagonista de su última novela, ¿Cuánto de autobiográfico hay en "El mundo es redondo"?
Es una pregunta que me hacen muy a menudo respecto a mis obras y quiero decir al respecto que me gusta escribir sobre cosas que conozco y que he vivido directa o indirectamente. Yo he pasado un tiempo en el campo de refugiados y hay muchas cosas que le suceden a la protagonista que yo no viví y otras que sí viví y que a la protagonista de la novela no le ocurren.
¿Por qué es tan lento conseguir un visado?
No lo sé. No sé por qué concretamente, porque yo no hago las leyes y las normas pero supongo que es para evitar que la gente entre y salga de los países.
¿Qué haría para que dejaran de existir los campos de refugiados en todo el mundo?
Yo lo que haría, si fuera Dios, es que hubiese lugar para toda la gente y que no hubiese gente en el mundo que se sintiera sin libertad, pero como no soy Dios no tengo ni idea de lo que se podría hacer.
De su experiencia en Estados Unidos, ¿qué ha extraído?
Mucho. He extraído muchas experiencias y creo que ahora yo puedo ser un puente entre ambos países, entre Estados Unidos y la actual República Checa.
¿Cuándo decide volver a Praga y por qué?
Fue en 1997 cuando mi marido, que es estadounidense, quiso que viniéramos a Praga, y así lo hicimos.
¿Estaba preparada para el regreso?
No. Yo no estaba del todo preparada, pero lo hicimos y fue más fácil para mí de lo que había imaginado previamente que podía haber sido.
¿Qué espera de "El mundo es redondo"?
No espero más que contribuir con esta novela al mosaico que es la literatura universal.
¿Está preparando ya nuevos proyectos?
Sí. Estoy pensando en escribir un libro que cuente las experiencias de unos viajes por Estados Unidos.
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