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Entrevista a Teresa Perales, deportista paralímpica y diputada autonómica

No sé si les ha pasado alguna vez el terminar agotado tras contemplar un derroche de esfuerzo. Pues bien, Teresa Perales produce una extraña sensación por esa manera suya de parecer un torrente de vida y de actividad. Tras hablar con esta zaragozana nacida en 1975 y que en su corta vida ha coleccionado tantas experiencias como medallas en natación, uno tiene la impresión de que su vida va a más revoluciones por minuto que las de los demás y que su optimismo obedece a alguna fuerza insensata que no conoce el desmayo. Pero lo que enamora de ella es que no parece una política al uso sino una brisa fresca de la calle.

MARIANO CRESPO / TRIBUNA
Teresa PeralesEn las informaciones que he encontrado sobre ti se dice que empezaste a practicar deporte dos años después del accidente...
    En algunos pone dos años y en otros uno. La realidad es que uno.

Pero nunca se habla del accidente en sí, te lo decía por si es algo de lo que no quieres hablar...

    Mira, suelo decir siempre que no me parece una cuestión interesante ni en mi vida ni nada que represente mi persona.

Pero sí fue determinante...

    Yo creo que de Teresa Perales hay cosas más importantes que el qué le pasó o cómo lo llevó cuando le pasó. Para mí la silla de ruedas no es una cuestión importante, algo que signifique un antes y un después, no es lo peor que me ha pasado en la vida...

Y uno se queda con la duda de qué puede ser lo peor que ha pasado en la todavía corta vida de esta mujer. Corta pero acelerada. Ha participado exitosamente en dos olimpiadas y es parlamentaria en las Cortes de Aragón por el PAR. Sin embargo, esta mujer, antes que nada, se considera deportista...

El deporte ha sido una parte fundamental en tu vida. Has participado en las olimpiadas de Sidney y Atenas, de las que te has traído más oro que los españoles de América...

    El deporte no marca un antes y un después en mi vida, porque yo siempre he sido deportista, pero sí que significa mucho porque de alguna manera es como una filosofía de vida. Yo antes que nadadora había sido karateca y había hecho equitación. En fin, un poco de todos los deportes, sin ser buena en ninguno de ellos, (risas) pero siempre había sido deportista. Y el ser nadadora, el convertirme en nadadora, el ganar mi primera medalla en un campeonato de España, creo que me abrió un mundo al que quería acceder y en el que quería participar.

El deporte ha sido una manera de situarse en el mundo.

    El agua además me aporta libertad y que me hace sentir cómoda. En el agua no tengo que estar mirando para arriba a la gente cuando me habla. (Ríe abiertamente dirigiéndose a mí) Pero sobre todo lo que me ha aportado es recorrer mundo. Además, existe un "feeling" especial entre los deportistas paralímpicos, como decirte en el saludo: "ya sé de qué pie cojeas" (risas).

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