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Entrevista a María Teresa Álvarez

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María Teresa Álvarez siempre ha intentado encaminar su trabajo al estudio de una parte de la historia que podemos llamar la historia de las mujeres. Como periodista, desde 1989 se dedica a realizar documentales divulgativos para Televisión Española, como "Viaje en el Tiempo" o "Mujeres en la Historia". Ahondando en la explicación de la historia de un modo diferente, y a través de los ojos de las mujeres, María Teresa Álvarez ha realizado su primera incursión en la novela con "La pasión última de Carlos V", un libro que narra la verdad de las relaciones de Bárbara Blomberg con el emperador. |
JUAN SALAS / UNO CONTENIDOS
Bárbara Blomberg, la nostalgia de la amante, es el tema central de la primera novela de María Teresa Álvarez, La pasión última de Carlos V. "El emperador es un personaje que me resulta muy atractivo. Pensé en él para escribir el libro pero, como me gusta hablar de mujeres y ver la historia a través de los ojos de las mujeres, pensé en la figura de su última amante. Después, investigando sobre ella, me encontré con una nieta de Bárbara y de Carlos V, hija natural de don Juan de Austria, que llamaba mi atención por su trágica vida. Es Ana de Austria, una niña a la que encierran en un convento a los 6 años y que le robará protagonismo a su abuela. Además, la inexistencia de relación entre las dos, la abuela nunca quiso conocer a la nieta, me dio juego para contar la historia".
Supongo que será muy diferente el planteamiento de una novela al de un documental televisivo
En cuanto al tiempo, tardas mucho más en escribir un libro que en hacer un documental para televisión. En cuanto a conseguir documentación, yo creo que es tan importante la documentación en el documental televisivo como en un libro. Creo que este libro se nota que está escrito por una periodista, es un libro ágil, que da datos históricos pero no abruma al lector. Pretendo que cualquier historiador no tenga que llamarme la atención por nada, pero que también le llegue al público en general, que no abrume al lector con datos y, en ese sentido, creo que me ayudó mucho mi profesión de periodista para entresacar lo importante, intentar contar lo más atractivo. Después, mi trabajo en televisión, me ayudó para darle una agilidad al libro. Es diferente. El trabajo que hago en televisión me ayudó porque me dio una experiencia a la hora de buscar datos y de investigar.
¿Qué ha descubierto después de escribir un libro como éste?
Principalmente unos personajes. A mí me gustan más las pequeñas historias de la historia. Creo que llega más la historia pequeña de unos personajes que la historia globalmente, y esas historias pequeñas te dan las claves para entender el por qué. Por ejemplo, no tiene nada que ver pero sí puede haber influido la presencia de Bárbara Blomberg, que es la última amante del emperador, una joven guapísima de 17 ó 18 años, en el ánimo del emperador cuando se tuvo que enfrentar en las batallas. El emperador era un gran político y un gran estratega, pero muchas veces el estado de ánimo influye en muchas cosas. A mí me gusta pensar que esta ilusión, este encuentro con la juventud personificado en su última amante le hizo al emperador sentirse mucho mejor ante la batalla. En ese sentido, creo que descubres unos personajes. Te da las claves de una época. Por ejemplo, en este libro queda muy patente la historia de la nieta que encierran en un convento, es el grito desesperado de una mujer que, por ser hija natural de un personaje importante como don Juan de Austria, ya tiene el destino marcado, estar encerrada de por vida en un convento.
Llama mucho la atención la personalidad de Bárbara que da la impresión de ser una mujer muy avanzada a su tiempo.
Indudablemente, una de las críticas que se pueden hacer al libro es que Bárbara Blomberg no habla, en sus cartas, como una mujer del siglo XVI. Esas cartas están inventadas por mí. En el rigor histórico, en cuanto a los datos históricos y en cuanto a los sentimientos, me permito meterme en el personaje. Las cartas están escritas con un lenguaje de hoy, aunque no del todo. Indudablemente ella no podría haber escrito esas cartas, pero su comportamiento sí podría responder a todo lo que se dice ahí -dicen las cartas. Bárbara Blomberg es una mujer que intenta hacer de su vida lo que quiere. El duque de Alba tiene unas cartas terribles sobre ella, porque no responde a lo que es ser la madre de un gran personaje y demás, pero ella se acuesta con quien le apetece y quiere ser dueña de su vida, probablemente porque le hicieron daño en algún momento. En ese sentido, ella es una mujer totalmente atípica para el siglo XVI. Estoy de acuerdo en que, probablemente, no se expresaría como se expresa en el libro, pero su comportamiento sí fue ese: no quiso conocer a su nieta, tuvo todos los amantes que le apeteció, se casó con quien le mandaron después de estar con el emperador...
¿Se cumple el tópico que dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer?
Yo no diría que Bárbara Blomberg fue una gran mujer para el emperador. No me gusta esa expresión. Se dice no sé si a veces para consolarnos a las mujeres. Yo creo que hay grandes mujeres y grandes hombres. Se podría decir, como dijo Groucho Marx, que detrás de un gran hombre hay una mujer sorprendida, o detrás de una mujer inteligente hay un hombre asustado. Yo creo que hay grandes hombres y hay grandes mujeres. Indudablemente, pienso que, hace años, cuando una mujer manifestaba su gran personalidad era porque, sin duda, había grandes hombres a su lado, porque creo que los hombres inteligentes, dejemos el feminismo a parte, siempre quisieron enriquecerse de la otra parte de la humanidad que somos las mujeres y que tenemos un valor y una inteligencia. Creo que, cuando una mujer, en aquellas sociedades tan cerradas, llegaba a hacer algo importante era porque había hombres inteligentes a su lado, eso es indudable. Mi novela es la biografía de dos mujeres novelada. Biografía auténtica y, desde luego, escrita en primera persona para introducirme en el alma y en el interior de esas dos mujeres. Me resulta más fácil al ser mujer. Es, también, la protesta en el fondo, porque las dos protestan por algo, en su condición de mujeres y lo que les pasó por su condición de mujeres. Son dos personas que llevan una vida totalmente distinta pero, en el fondo, son muy parecidas y, en verdad, la nieta envidia la vida que llevó la abuela.
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