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Entrevista a Sara Baras

Sara Baras ha alcanzado la madurez profesional con una nueva puesta en escena en la que además de bailar, debe de interpretar un personaje, Juana la Loca. Una mujer que vivió atormentada por amor y que en el amor tuvo la razón de su vida. Sara Baras se mete de lleno en la piel de este personaje. El flamenco le ha servido para transmitir todas estas emociones.

MIGUEL NÚÑEZ / UNO-CONTENIDOS
Sara Baras en plena actuación

Sara Baras durante la entrevista

Juana la Loca fue una mujer que fue amante antes que reina, y que fue abandonada por los hombres de su vida, su marido, su padre y su hijo, pero que también fue una valiente defensora de sus derechos y sus deseos. Un personaje con una gran carga dramática, salido de las páginas más inquietantes de nuestra historia.

Cuando Juana es joven y feliz, y conoce al que sería el amor de su vida, los palos son bulerías. Cuando está triste, abatida y al borde de la locura, la mejor forma de expresarlo es por medio de la soleá y la seguidilla. Sara Baras aprovecha para contar una historia, las posibilidades que los diferentes palos del flamenco ofrecen, llegando incluso a adoptar algunos movimientos de la danza contemporánea.

Sara, ¿cómo ves el personaje de Juana La Loca?

    Cuando empiezas a investigar sobre el personaje te vas dando cuenta de las cosas que le van pasando y de las reacciones que ella tuvo. Te empieza a doler porque podría ser cualquier mujer. Puedes ser tú misma. Juana La Loca es un personaje de la historia del siglo XV porque fue una reina y porque hizo cosas fuertes.
En Juana La Loca también se representa el amor más descarado de una mujer, ¿no es así?
    Bueno, al interpretar el papel te das cuenta de que Juana La Loca es una mujer que quiere a su marido y punto, es que no hay más que eso. Es cierto que se salta algunas leyes. Hay una parte muy bonita de la actuación que dice: "¿Cómo queréis que reine? (…) si ni siquiera puedo ser una buena esposa". Alucinas porque ella sólo lucha por el amor que le tiene hasta el último momento que él muere, cuando ella le dice "dime qué amante quieres que te traiga" y sin embargo dicen que lo que la volvió loca fue la infidelidad.

Felipe el Hermoso es un papel interpretado por el bailaor José Serrano, ex componente del Ballet Nacional y primer figura del flamenco. Él es el encargado de dar la réplica a Sara Baras y hacer que Juana se vuelva loca. "Sara es un personaje que no tiene ninguna puerta cerrada. Ha existido mucha química. La gente se cree que llevamos toda la vida juntos. Empezamos a trabajar en junio y lo cierto es que realizamos bailes complementarios".

No sólo ha ayudado José Serrano, también hay diez bailarines, tres cantaores, dos guitarras, un violinista y un percusionista, todos ellos bajo la dirección de Luis Olmos. A medida que transcurre la obra se ve cómo evoluciona el papel de Juana La Loca. De la cándida mujercita que acababa de conocer a su príncipe, hasta la mujer sumida en la desesperación.

Sara Baras se siente más Juana la Loca al final de la obra, cuando la reina se encuentra recluida en el convento de Tordesillas, y entre delirios, cree vivir con su Felipe.

Mientras estás en el escenario se te ve plenamente metida en el papel, especialmente en el final. ¿Cómo consigues cautivar al público?

    En el último momento hay algo muy bonito gracias a la música, gracias al flamenco, por poder expresarnos tal y como sentimos. El último momento de la escena de Juana, el público lo puede interpretar como quiera. Hay gente que lo ve triste, hay gente que no y que la ve encerrada, pero soñando con su hombre. Cuando mira un perchero se cree que es Felipe, ese es un momento intenso que al público le hace sentir y pensar, en ese momento, tú les puedes ver las caras y saber si lo que estás haciendo sirve para algo o no.
¿Qué es lo que más te ha marcado de este personaje?
    Hay momentos en que Juana la Loca vive la realidad y momentos en que no. Hay algo muy libre para que tú la veas como quieras. Eso es alucinante. Unos días sales con más pena, más rabia o con menos. El flamenco produce esas sensaciones.