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Entrevista a Isaac Rosa

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Acostumbrados como estamos a la desmemoria y al pensamiento débil como pauta de consumo cultural, ha sorprendido la aparición de una novela de planteamiento radical y arquitectura compleja que se interna sin prejuicios en los años sombríos del franquismo para mostrar sin pudor una época gris y violenta que ahora se pretende edulcorar. Lo más sorprendente es que el autor, Isaac Rosa, nació en 1974, cuando estaban culminando las pesadillas narradas en su novela, "El vano ayer", y pese a ello logra reflejar con pulso firme ese tiempo. Y lo hace sin artificios y apelando a la inteligencia cómplice del lector. |
MARIANO CRESPO / TRIBUNA DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
 ...Fundamentalmente por la lectura, tanto de libros que reflejan bien esa época como de obras evitables, otro tipo de novelas más tramposas y fraudulentas. He leído libros de memorias, de ficción y de entrevistas porque tampoco me he entrevistado con gente que haya vivido esa época. Si he conseguido hacer un retrato fiel de aquel tiempo me alegro, pero tampoco era el objetivo. Era necesario pero no una finalidad.
Así explica Isaac Rosa cómo ha logrado trasladarnos a aquella época sobre la que tanto silencio pesa. Un día alguien reflexionará sobre por qué se ha escrito profusamente de la Guerra Civil y la Transición pero escasamente sobre ese largo periodo de dictadura que va desde 1939 hasta 1975. Un periodo todavía silenciado o mal enseñado en escuelas y universidades...
...¿No sería en la universidad dónde te documentaste?
Todavía hay que buscar la memoria del siglo pasado fuera de los ambientes académicos. A diferencia de Alemania, en España no hay una memoria oficial, una memoria institucional que deje claro una serie de mínimos en los que se esté de acuerdo y a partir de ahí se pueda discutir. Aquí parece que todo es discutible, desde el hecho mismo de si el franquismo fue una dictadura o no, si era totalitaria o si era autoritaria. Al no existir esto, cuando no queda más remedio que estudiarla se hace de una manera ambigua en la que todas las interpretaciones son válidas o, a lo peor, muy sesgadas, dependiendo del tipo de profesor.
¿Eres consciente de que al menos con esta segunda novela te has ido a caminar, como cantaba Lou Reed, por el lado peligroso?
No es una novela que busque públicos mayoritarios, tanto por los temas, que no son del agrado de la mayoría de lectores como tampoco por la forma. Se acostumbra otro tipo de novela de lectura más fácil, que necesita un lector más pasivo que continua la lectura sin pararse a pensar, llega fácilmente al punto final y olvida enseguida esa lectura.
Has optado por lo que llaman novela en construcción. Haces cómplice al lector de toda su elaboración y los críticos te han buscado similitudes lejanas en el tiempo como Martín Santos. ¿No sentiste un vértigo al tener una falta de referentes cercanos?
Sí, pero era el tipo de lecturas que yo tenía en mente cuando lo escribía. No en el sentido del fondo de esas novelas sino en la relación del autor con el lector. Una serie de autores que se proponían, respecto a su tiempo, atacar una serie de cosas sagradas, empezando por el lenguaje, revisando el de la época y desnudándolo para mostrar lo que tenía de falso. Además, optaban por una relación más exigente con el lector, no ponérselo fácil, no proponerle una lectura complaciente.
Se utiliza el recurso fácil para situar el libro uniéndolo a una novela, nada próxima en mi opinión, como "Soldados de Salamina".
Me lo preguntan algunas veces y algún crítico ha hecho referencia pero pienso que no tienen nada que ver. No se trata de que me guste o no Soldados de Salamina, simplemente creo que no hay tanta proximidad, comenzando por la forma y continuando por el tratamiento del tema. El libro de Cercas va por otro camino, llega a otras conclusiones y propone otras lecturas.
Sólo uno de los críticos, el del suplemento Babelia de El País, ha entrado en el fondo. Los demás pasan por encima para elogiar el estilo y la técnica. ¿Qué sensación te produce ese silencio?
Lo han criticado positivamente, destacando el uso de recursos, del lenguaje que utiliza, las distintas voces, pero cogiendo con pinzas el fondo de la novela. Lo cual es muy complicado porque es muy difícil hablar de un trabajo y omitir que es una impugnación al discurso del franquismo, a lo que queda del franquismo en nuestra sociedad. Te queda la sensación de que hay una serie de temas que es mejor no mencionar.
La novela fue presentada en el Círculo de Bellas Artes por Javier Alfaya y Nicolás Sartorius, autores de "La mirada insumisa". Con una cita de este libro comienza "El vano ayer". Alfaya dijo que era la mejora novela que había leído sobre el franquismo últimamente y Sartorius recordaba que hace tiempo pronosticó que tendrían que pasar años y alguna generación para que alguien escribiera sobre aquellos años con la claridad y la "mirada limpia" con que lo hace Isaac Rosa...
...¿Qué sentiste al escuchar las palabras de Nicolás Sartorius?
Quizá este tipo de novela era necesario que la escribiese alguien que no hubiera vivido el franquismo, para hacerlo con distancia y esa mirada limpia, que decía Sartorius. Sin prejuicios ni sentimientos de culpa o de vergüenza. Nos corresponde ver qué hay de cierto en lo contado, qué hay de mito, de fraude y desmontarlo.
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