Se han publicado una serie de consejos prácticos por parte de organismos públicos y también por organizaciones privadas relacionados con el uso del automóvil mediante los cuales se puede lograr un ahorro de más de un cincuenta por ciento del consumo de carburantes.
En primer lugar se aconseja mantener el vehículo en buenas condiciones, lo que supone pasar las revisiones periódicas que marque nuestro mecánico o el servicio técnico donde llevemos el coche habitualmente. Un factor importante a tener en cuenta es un mantenimiento adecuado de las ruedas, si están demasiado gastadas harán que el coche tenga menos fuerza para andar con el consiguiente aumento de trabajo por parte del motor para hacer los mismos kilómetros. Cuando cambiemos los neumáticos hemos de ser rigurosos a la hora de deshacernos de ellos, lo más adecuado es dejarlos en el establecimiento que nos ha cambiado las ruedas para que ellos se cuiden de su reciclado, ya que el material de que están fabricadas no se degrada con facilidad.
Cuando vayamos conduciendo mantengamos una velocidad constante. Acelerar o frenar exageradamente hace que el consumo se dispare más de un cincuenta por ciento por encima de una conducción normal, si disminuimos la velocidad, disminuimos el gasto energético, a menos velocidad menos fuerza tiene que hacer el motor para resistir el aire, por tanto, ahorro de energía.
Por último e igualmente importante es pensar antes de coger el coche si vamos a realizar un recorrido muy corto ya que si se trata de distancias de menos de tres kilómetros gastaremos mucho combustible innecesario. Por poner un símil fácil podríamos comparar el coche a la plancha, si vamos a utilizarla mucho tiempo está bien, si no, estamos gastando demasiada electricidad para que se caliente. Un automóvil necesita mucha fuerza para iniciar su funcionamiento, mucho más que cuando ya está rodando normalmente.
La panacea en el arte de no contaminar a nivel de coches, está en el nuevo automóvil eléctrico, ya existe desde hace mucho tiempo y no se ha comercializado todavía. El coche eléctrico posee baterías que hay que recargar con electricidad, una vez cargado puede funcionar unas seis horas aproximadamente con plena autonomía y su velocidad media suele ser de unos setenta kilómetros por hora.
Este es el fin al que deben aspirar las grandes ciudades, ver circular por sus calles vehículos no contaminantes con energías alternativas limpias como la electricidad o el sol a través de las placas solares.