Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Día Mundial de los Derechos del Consumidor

(página 2/2) ... viene de

La creación de entidades que defienden los derechos del consumidor, que informan y asesoran sobre los distintos cauces que hacen valer sus intereses, ha sido un verdadero hito histórico en el ascenso de una sociedad civilizada. Su razón principal estriba en la posibilidad de que el consumidor establezca sus compras a partir de un criterio racional de lo que hace, que sean "capaces de realizar elecciones informadas y conscientes de sus derechos y responsabilidades".

La educación del consumidor se estructura así a partir de varios puntos que resumen la política de compra que debe seguir el individuo, sobre todo el sujeto que, socialmente, se encuentra en mayor desventaja: "Conocer los derechos del consumidor; desarrollar en sentido asociativo como medio para la defensa de los intereses de los consumidores; aprender y adquirir experiencia para gastar sus ingresos de la mejor y más sensata manera; saber entender y hacer análisis comparativos; comprender el funcionamiento del sistema producción-consumo; conocer y desmitificar los medios publicitarios".

Respeto de los Derechos del Consumidor
Los expertos en salud pública Jean Halloran y Michael Hansen, en un informe emitido sobre los derechos del consumidor, determinaban que "los alimentos no son como cualquier producto de consumo. Diariamente tenemos que ingerirlos para poder crecer y vivir, forman parte fundamental de nuestra cultura y nuestras tradiciones, y constituyen, por tanto, una preocupación muy importante para nosotros. Es un derecho básico de los consumidores saber con qué se están alimentando, y qué tan seguro es lo que comen". En la actualidad, algunas normas cardinales fomentan el respeto de los Derechos del Consumidor y, asimismo, este concepto sagrado de la alimentación en la sociedad.

Hoy día, el consumidor debidamente informado no concibe el hecho de que los grandes intereses comerciales, le impongan una regla concreta en la selección y compra de los productos. Ese aspecto arcaico que la economía quería expedir en el consumidor a través de la publicidad, y que incluso actualmente expresa una diferenciación paradójica y absurdamente moral entre lo bueno y lo malo, es un aspecto discordante con la seguridad alimenticia que la persona ha logrado entender.

La seguridad es, ante todo, un derecho asumido que incita al ciudadano a intervenir libremente en el proceso de selección, compra y acaso una posible reclamación, en caso de alguna anomalía en el producto adquirido, o en los cauces comerciales que envuelven el hecho en sí de la compra. Según el experto Stephen Leeder, "ya no bastan los argumentos de autoridad como garantía de la seguridad en los alimentos".

El consumidor ha renegado del posible riesgo que podría correr su salud, "sólo para que las corporaciones puedan lanzar nuevos alimentos al mercado antes de que los reguladores tengan tiempo de reaccionar". De igual modo, incluso en aquellas casas comerciales donde la seguridad en el tratamiento de los alimentos es de una solidez exacerbada, no está totalmente asegurado el control de la salud humana, puesto que los avances tecnológicos todavía se hallan en constante desarrollo.

Por otro lado, la educación a la que antes se hacía referencia, no es una garantía fidedigna de seguridad alimenticia, sin embargo, impone en el consumidor una conveniente filosofía selectiva de compra: "Una información completa sobre el proceso de producción permite a los consumidores más precavidos elegir sus alimentos con mayor cuidado, y también hace posible detectar posibles riesgos para la salud".

El comprador deberá poner sumo cuidado en el etiquetado de los alimentos. Pero esto no es suficiente. Además, es importante para el consumidor el saber que en las etiquetas, junto al origen del alimento, deben aparecer las posibles modificaciones genéticas que el producto hubiera sufrido. Esta indicación, igualmente, se ha de acompañar por distintos medios, "como letreros en los escaparates, folletos o líneas telefónicas de información al consumidor () No proporcionar esta información constituye una práctica comercial engañosa y deshonesta.

La inexistencia de etiquetas terminará por perjudicar a algún sector de la industria alimenticia". Gary Goldberg, portavoz de los productores estadounidenses de maíz, argumentó en un debate público llevado a cabo por la Administración Federal de Drogas y Alimentos, que "muchas cosas hemos aprendido desde que todo esto comenzó a ser discutido. En primer lugar, que el consumidor siempre tiene la razón. Aunque sus razones no siempre parezcan razonables, él siempre tendrá la razón".

Ampliar

  • Lo que debe saber todo buen comprador
  • Si eres consumidor, no estás solo