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Cómo comprar un piso y no morir en el intento

Nos hallamos ante una de las decisiones más importantes de la vida de cualquier persona. Para los que andan atribulados meditando la compra de su vivienda, el presente artículo trata de desgranar algunos consejos prácticos a tener muy en cuenta antes de adentrarse en el complicado mundo del negocio inmobiliario.

TONI RUIZ / MUJERACTUAL
Planos de un piso
Debemos saber cuáles son nuestras posibilidades económicas porque de lo contrario, nos podemos llevar algún chasco.
Nos hallamos ante una de las decisiones más importantes de la vida de cualquier persona. Todavía no hemos encontrado al sociólogo, intelectual o estudioso, que haya dado con la respuesta concreta a un enigma planteado en nuestra sociedad desde hace muchos años: ¿Por qué los españoles somos tan dados a comprar viviendas, coches o apartamentos en propiedad y no disfrutamos de las ventajas que nos puede ofrecer el alquiler?. Este sería tema para otro interesante debate en nuestro foro, pero para los que andan atribulados meditando la compra de su vivienda, el presente artículo trata de desgranar algunos consejos prácticos a tener muy en cuenta antes de adentrarse en el complicado mundo del negocio inmobiliario.

Regla número uno
Para caminar por la selva uno ha de aprender a hablar en tupamaru. Esto quiere decir que la primera vez que uno ve un piso con el ánimo de comprarlo y no de ir de visita a casa de los amigos, le sorprenderán con palabras que quizás haya oído alguna vez pero de las que desconoce su significado. Conceptos que van desde las calidades que nos ofrece el piso en cuestión, hasta las que se refieren a las condiciones del contrato, arras, etc., se amontonan en nuestro cerebro hasta que las vamos asimilando poco a poco. Ese primer piso es seguramente, el que nunca compramos pero es también el que nos ayuda a ponernos en situación. Hasta ese día la cosa parecía que iba en broma.

Y es que después de esa primera experiencia ya habremos aprendido algo fundamental, debemos saber cuáles son nuestras posibilidades económicas porque de lo contrario, nos podemos llevar algún chasco. A partir de ahí hay que iniciar la fase de la búsqueda que en ocasiones suele hacerse más larga de lo previsto. Ciertamente, facilita mucho las cosas el buscar piso en una zona que conozcamos y también es de mucha importancia establecer un contacto telefónico previo con la agencia o propietario para ir descartando posibilidades si las características de la vivienda no nos convencen.

Después de buscar y comparar, llegaremos por fin a decidirnos por el piso soñado. Es en este punto en el que debemos ser cautos e incluso me atrevería a decir, desconfiados. Siempre sucede que por el piso que nos gusta anda interesada otra pareja que le había echado el ojo antes -insisto, siempre-. Es una táctica generalizada de las agencias que desgraciadamente, en ocasiones, puede ser verdad. Por tanto, ante esta situación, no hay que perder la calma, pero si estamos realmente interesados habrá que moverse con agilidad felina, o sea rápido. Esto quiere decir que antes de dar una paga y señal, conviene acudir al Registro de la Propiedad donde esté inscrita la vivienda para enterarse de la situación "oficial" de la misma.

Con una nota simple, sabremos con certeza si el propietario es quien dice serlo, las características concretas del inmueble y sobre todo, conoceremos si tiene cargas: hipotecas, embargos u otras servidumbres. Cuando se trata de la compra de vivienda sobre plano, es importante también comprobar la solvencia de la promotora en el Registro Mercantil, por ejemplo, o cerciorarse de que la promotora disponga de una cuenta corriente para ingresar separadamente las aportaciones de los distintos compradores y de que tenga suscrita una póliza de seguro que avale la devolución de los importes entregados.

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