En primer lugar, hay que tener muy claro a lo que nos enfrentamos. Una vez superada la locura de los primeros días de las rebajas de enero, las de febrero se presentan más tranquilas, aunque menos interesantes. La mayor parte de las buenas ofertas han desaparecido o han sido arrasadas por esa avalancha humana que se atrinchera en la puerta de los grandes almacenes. Sin embargo, aún es posible encontrar artículos a buen precio, sobre todo, en pequeñas superficies comerciales.
En cualquier caso, los mismos consejos que las organizaciones de consumidores repiten cada año para las primeras semanas de rebajas son también aplicables para las últimas. El único objetivo es que no te den "gato por liebre". Antes de salir en busca de la “ganga del siglo” es aconsejable hacer una lista de los artículos que realmente se quieren comprar. En esta lista es importante que se tengan en cuenta las necesidades de su hogar, las personales y las familiares (ropa, calzado, complementos...). Con ello se evita gastar más de lo debido y adquirir cosas que pronto no serán útiles.
También es conveniente no dejarse llevar por las prisas, ya que el agobio de los últimos días de rebajas puede llevar a comprar de forma impulsiva. Fijar la cantidad máxima que se quiere gastar e intentar no salirse del presupuesto son otras opciones eficaces para evitar que el bolsillo se resienta.
Conviene recordar, por ejemplo, que aunque sea época de rebajas, las etiquetas deben contener cierta información básica como es: la composición del tejido, la forma de lavado y planchado, la talla y todos los detalles que aparecerían en el caso de que el precio del artículo fuera normal. Asimismo, debe figurar el antiguo precio y el importe actual tras aplicar la rebaja, de manera que el cliente pueda comparar si realmente se ha aplicado una reducción real en el coste del producto. No hay que olvidar que en la rebaja debe aplicarse un descuento superior al veinte por ciento sobre el precio de venta en temporada alta.
Devoluciones y calidad
Respecto a las devoluciones y a los cambios, la normativa es la misma que en tiempo de compra normal. Es decir, el vendedor está obligado a cambiar cualquier producto defectuoso que no haya sido usado por el consumidor, aunque no tiene por qué hacerlo con los que están en buen estado. Lo mismo sucede cuando hablamos de la garantía de los productos, aquellos que la exijan, especialmente los electrodomésticos, deberán disponer también de ella durante las rebajas.
La calidad de los productos deberá ser la misma en época de rebajas que en periodos de venta a precio normal. Esto supone no aceptar ningún artículo en mal estado, con taras o estropeado, ya que entonces se está ofreciendo un saldo y no una rebaja. Los productos que se ofertan en rebajas deben estar durante un mes, como mínimo, expuestos en las tiendas. Desconfíe de los establecimientos que cambian los artículos de sus escaparates durante las rebajas. Conviene recordar que cuando en un establecimiento figure el cartel de "rebajas", éstas deben afectar, al menos, a la mitad de las ventas.
Es importante, finalmente, recordar que los consumidores tienen los mismos derechos en rebajas que en cualquier otro momento. Por ello, si ha detectado una falta de respeto de sus derechos puede solicitar la hoja de reclamaciones o bien acudir a la Oficina de Información al Consumidor más próxima.
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Rebajas de enero