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Sillas hoy

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Bajas, altas, de estilo clásico o de líneas modernas, las sillas son uno de esos elementos indispensables en el hogar. Cada día más cómodas y funcionales, en su realización se utiliza desde la madera hasta el plástico rígido, el cuero trenzado o el acero inoxidable. |
PAULA BUENO / SCD PRESS
Tomar asiento
Las sillas son uno de esos elementos indispensables en el hogar. |
En la cocina, el despacho o la sala de estar, las sillas son indispensables para la vida cotidiana. En cualquier lugar de la casa podemos encontrar objetos que, sin ser una silla, hacen las funciones de ésta: arcones y pufs son utilizados para reposar las piernas de cada uno de los habitantes del hogar. Lo cierto es que lo que realmente importa a la hora de comprar estos aliados indispensables es la comodidad y la funcionalidad. Atrás han quedado los diseños vanguardistas de sillas que resultaban, a todas luces, incómodas. En la actualidad, los diseños de los fabricantes van encaminados a convertirlas en elementos de culto para las personas cansadas.
A la hora de elegir las sillas que más se adecuen a nuestra casa hemos de tener en cuenta el lugar al que van a ser destinadas, porque poco tiene que ver una silla supletorio con una de comedor, y mucho menos con una de despacho. También hay que tener en cuenta las medidas de la misma, ya que en algunas ocasiones un salón se puede llenar con cuatro sillas cuando en realidad necesitábamos seis, pero el tamaño de cada una de ellas nos impide colocar más. Además, aparte de pensar en el bonito diseño, hemos de pensar en el tapizado o el material en el que está hecho.
Si tenemos un sofá liso no suele haber problemas, pero éstos se agravan cuando cuando el tapizado es floral o rayado. Ante todo hay que atenerse a la coordinación de estilos, y saber combinar los tapizados. En muchas ocasiones es preferible pecar de clásico que de vanguardista, porque aunque los tapizados se puedan cambiar, no todos los bolsillos están dispuestos a hacer una renovación total de cada uno de ellos, por muy manitas que se sea.
Además hay que atender, sobre todo, a la comodidad de la silla. De nada nos sirve una preciosa silla que nos ha costado muy cara si cuando nos sentamos en ella no aguantamos más de dos minutos. Cuando compre una silla, asegúrese de no tener la sensación de escurrirse hacia delante, que no sea muy alta porque le impedirá disfrutar de la comida, o no le dejará acomodarse a gusto porque las rodillas chocarán con la mesa. Pero, por supuesto, que no sea excesivamente baja. Por regla general, todas las sillas suelen tener la misma altura, salvo en diseños más actuales. Por su parte, las sillas destinadas al despacho suelen llevar un regulador en la parte baja que le permitirá acomodarlas a su altura.
Actualmente, muchas casas de decoración están optando por ofrecer sillas de tapicerías desenfundables, generalmente mediante cierres de velcro. Para no sufrir ninguna sorpresa siempre será mejor lavar estas fundas con agua fría, ya que podrían encoger.
Algunas Ideas
- Recuperación de tapicerías
Por muy desvencijada que esté una silla siempre podemos aprovechar una tarde de ocio para arreglarla. En primer lugar, encolaremos las patas o les pondremos unas pequeñas escuadras para que no se abran. A continuación, nos dispondremos a cambiar el tapizado. Para ello compraremos una tela que mantenga el combinado con el resto de los muebles. Ya en casa, colocaremos la pieza sobre el asiento y con cuidado realizaremos los dobleces de las esquinas. Para fijar la tapicería utilizaremos una grapadora fuerte y fijaremos la tela con las grapas, primero en cruz y luego en forma de X. Para ocultar las grapas, utilizaremos una cinta de pasamanería encolada.
- Fundas y complementos
Si tenemos unas sillas viejas y queremos que su aspecto cambie, lo mejor es realizar una serie de fundas. En todo caso, podemos optar por cubrir toda la silla o sólo una parte. Las telas que elegiremos han de ser algo gruesas para que mantengan su forma intacta y, sobre todo, que se puedan lavar. Podemos optar por fundas que cubran los respaldos con lazos o botones. También podemos crear fundas para los asientos incorporándoles una serie de volantes a las telas, a modo de faldones. Por otro lado, como complementos de las sillas en muchas ocasiones se pueden colocar una serie de cojines bajos con telas atrevidas que resalten la propia estética de la silla o del puf. En cualquier caso, se evitarán los flecos y se elegirán telas lavables, evitando los linos y los rasos si han de utilizarse con frecuencia.
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