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Vestidores

La distribución interior de un vestidor ha experimentado un cambio espectacular. Sacar el máximo rendimiento a cada centímetro de la casa se ha convertido en el eje principal de diseñadores y fabricantes. Se puede decir que, en la actualidad, aquellas casas que dispongan de vestidor, en alguna de sus habitaciones, son privilegiadas.

PAULA BUENO / SCD PRESS
Vestidor
Sacar el máximo rendimiento a cada centímetro de la casa se ha convertido en el eje principal de diseñadores y fabricantes.
Cada vez tienes más ropa y no sabes cómo colocarla ni dónde hacerlo. En la actualidad, muchas de las nuevas viviendas traen, incorporado al dormitorio principal, un vestidor, que viene a ser una habitación a manera de armario empotrado donde puedes llegar a poner una silla y una mesita. Lo cierto es que es todo un lujo tener esta habitación extra porque te permite mantener colocada toda la ropa, e incluso disponerla de manera que te sirva de altillo para la ropa de fuera de temporada en la zona alta del mismo.

Si, por el contrario, tu no lo tienes, no te preocupes, siempre puedes sacar partido a tu habitación. Ante todo, hay que decir que no en todas se puede mandar realizar un vestidor, por lo que has de contar con la ventaja de los metros cuadrados. Para revestirlo podemos optar por unos acabados en madera plastificada a dos caras, para evitar que se filtre la humedad, aunque también puedes optar por el papel pintado y unas cenefas o bien, simplemente, puedes pintarlos de algún color especial.

Una vez vestida la estructura principal nos disponemos a dividir el espacio. Para ello, existen en el mercado multitud de opciones que te facilitarán la compartimentación. Desde las cajas más variadas de cartón, hasta cajoneras con distintos acabados, puedes llegar a colocar estructuras móviles que te facilitarán el trabajo a la hora de encontrar cualquier prenda. Sin embargo, y en contra de los bolsillos, hay que apuntar que para una perfecta organización del armario, el resultado sigue siendo caro en la mayoría de las ocasiones.

El elemento más barato es la barra para colgar las perchas, y a partir de aquí ir sumando los accesorios, como las barras hidráulicas que te permiten subir y bajar las prendas, las pantaloneras, que son perchas extraíbles que ocupan sólo 8 cm. A continuación, es aconsejable disponer una serie de baldas para extender la ropa, colocar jerseys o mantener algunas mantas guardadas. Para ello, elige tableros laterales con taladros para modificarlos según te convenga, subiendo o bajando las barras o colocando los estantes.

Para ahorrarte algún dinero puedes recurrir a la múltiple variedad de contenedores en cajas metálicas, de madera o tela, fibra o cartón, así como módulos de mimbre o plástico para compartimentar cada balda. Si no te preocupa el dinero, puedes encargar una serie de camiseros, que son baldas especiales para colocar estas prendas, o cestos metálicos que se desplazan a través de dos carriles.

Espacio para él y para ella
Los vestidores están diseñados para que la pareja que comparte vivienda pueda disponer de su zona reservada. En este sentido no difiere mucho de los típicos armarios. Sin embargo, a la hora de hablar de un vestidor hay que tener en cuenta una serie de cuestiones indispensables para sacar el máximo aprovechamiento de ellos.

Para la mujer es necesaria una barra alta para los vestidos largos. Ésta debe colocarse a unos 140/160 cm del suelo para que no arrastren, y se ha de calcular unos 8 cm de ancho por cada elemento para que no se formen arrugas. Además, hay que disponer también de una barra a media altura, entre 100 y 120 cm para las faldas y vestidos cortos, y dejar un espacio de unos 12 cm por prenda.

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