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Control de la economía familiar

Tradicionalmente el hombre era el que llevaba el control de las cuentas familiares. Pero esto ha cambiado con la incorporación de la mujer al trabajo, y la aportación de su salario. Como no podía ser de otra manera, la mayoría de las mujeres participan en la toma conjunta de todo tipo de decisiones en el hogar, que antes tenía muchas veces vedadas.

ANTONIO GALLARDO / MUJERACTUAL
Economía familiarSegún datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas de España) actualizados a 1999, el 30% de las mujeres casadas, o conviviendo con una pareja, trabaja. Y las menores de 35 años tienen un nivel académico superior al de los hombres, es decir, tienen una preparación superior.

Teniendo en cuenta que la mujer aporta su salario al hogar, de la misma manera que el hombre, pese a que continúan las discriminaciones, que tienen un nivel superior de preparación académica, que junto al trabajo fuera de casa continúan realizando la mayoría de las tareas domésticas: cuidado de los hijos, tareas domésticas, en ocasiones atender familiares enfermos, todo ello representa una carga que está provocando una auténtica revolución doméstica, en la que inevitablemente la toma de decisiones de todo tipo (organización y administración del hogar, control y gasto del dinero, temas financieros...) estará cada vez más del lado de la mujer.

Según un estudio elaborado en 1995, el 64% de las decisiones importantes de las parejas son de mutuo acuerdo, conjuntamente. Éstas decisiones importantes son las relacionadas con la economía, las de mayor trascendencia: tener hijos, comprarse una vivienda, un coche, reducir la jornada laboral, pedir excedencia...

Los expertos consideran cinco variables de formas de administrar los recursos familiares:

  1. Marido y mujer tienen ingresos. Él pasa sus ingresos al otro cónyuge, y se utiliza conjuntamente para los gastos de la casa. Ella administra y controla la economía familiar, reservándose o no, cada uno una parte para los gastos más personales.

  2. El esposo controla todos los ingresos y los gastos.

  3. Él da a la esposa una cantidad para los gastos fijos y retiene el resto. El hombre decide sobre los gastos extraordinarios.

  4. Los ingresos de ambos se ingresan en una cuenta conjunta, que ambos utilizan. Los dos comparten la administración de la economía familiar.

  5. Cada miembro de la pareja tiene ingresos y cuentas separadas para sus gastos personales, ingresando una parte en una tercera cuenta de administración conjunta, para los gastos y la economía familiar.

Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas

  • El 59,6 % de las parejas españolas prefieren unir sus ingresos en una cuenta común, de administración conjunta.
  • En el 19,2 %, uno de los miembros de la pareja hace de administrador único, y cede al otro una parte de los ingresos.
  • Del resto: el 1,7 % tienen una cuenta común para los gastos fijos y mantienen ingresos y gastos personales y extraordinarios por separado.
  • Y el 1,2 % mantienen ingresos y gastos de todo tipo por separado en cuentas personales cada uno.

Destaca que casi el 60% de familias unen en una cuenta común ingresos y gastos, compartiendo las decisiones sobre el gasto familiar. El tipo de compromiso familiar para decidir quién controla las cuentas familiares depende de los hábitos de cada uno, del modelo de pareja, tipo de familia, nivel de ingresos de cada uno. Al final todo resulta de un acuerdo previo entre los cónyuges.

Así en la mayoría las parejas, y especialmente en las más jóvenes, en las que trabajan los dos, se comparten las decisiones importantes que afectan a la economía familiar. Las que afectan a gastos extraordinarios, que muchas veces implican la necesidad de endeudarse, son decisiones conjuntas y la mujer ha de dar el visto bueno. El poder absoluto del hombre respecto del control de la economía familiar está desapareciendo, siendo sólo un reducto en las parejas de más edad, en las que sólo él aporta ingresos y aún se da el tradicional sometimiento de la mujer al marido.