Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

La "espiral de la violencia"

Que la conducta violenta forma parte del repertorio conductual de muchas parejas es un hecho. Sin embargo, la forma que adopta semejante violencia es diferente en hombres y en mujeres. Mientras que la violencia masculina suele ser mucho más expeditiva y, en consecuencia, tiene más probabilidades de dejar severas secuelas tanto físicas como psicológicas la violencia femenina, que también existe, es más del tipo pasivo, es decir, por omisión y/o agresión verbal. No obstante, también la mujer puede adoptar una conducta agresiva muy activa con los niños que tiene a su cargo.

MARÍA DEL MAR FAJARDO / LECTORA DE MUJERACTUAL
Mujer protegiéndoseMucho se ha discutido sobre si la violencia es una característica innata o adquirida. ¿El que una persona (hombre o mujer) recurra a la violencia física o psicológica se debe a alguna suerte de factor extrínseco llámese genes, rasgos heredados de personalidad o cualesquiera otros? O, más bien, ¿sería una especie de estrategia de disminución del malestar aprendida en la temprana infancia? Plantear la dicotomía innato/adquirido no deja de ser una forma de simplificar la complejidad inherente a este tema.

Muchos son los factores implicados en la existencia de este patrón de interacción. La pareja es un microsistema que participa de aspectos sociales, culturales, económicos, religiosos... de su entorno más inmediato. Por otra parte, cada miembro de la pareja procede de una familia distinta con sus propios patrones idiosincráticos de interacción al mismo tiempo que forma parte de una clase social determinada que también tiene sus propias leyes. El nivel económico y sociocultural de la familia parece ser determinante a la hora de elegir pareja ya que las personas solemos seleccionar para interactuar aquellas personas congruentes con nuestros propios sistemas de valores, muchos de los cuales son valores de clase.

Hecha esta primera selección, que no siempre se da ya que en ocasiones seleccionamos personas ajenas a ese entorno próximo... hacemos una selección bastante más importante. Ésta consiste en buscar personas afines en cuánto a formas de ver la vida, expectativas, creencias, formas de interpretar los acontecimientos vitales, estrategias básicas de comunicación, estilos de interacción... De esta forma, un hombre cuyo estilo de comunicación (aprendido de su familia de origen) consista en levantar la voz y/o insultar, un hombre que espera que la mujer adivine sus necesidades y corra a atenderlas seleccionará una mujer con un estilo de interacción complementario (por ejemplo, una mujer que piense que sus necesidades son secundarias respecto de las del varón.) Esta complementariedad se da no sólo en los estilos de comunicación sino a otros niveles como puede ser la forma de entender la infancia y, por tanto, las pautas de crianza de los hijos propios, aspecto éste último especialmente importante.

Desde este punto de vista, hemos de comprender que una mujer víctima de abuso de poder en su relación de pareja pone algo de sí misma para que esa violencia pueda producirse. Quiero dejar claro que no se trata de culpabilizar a la víctima. Más bien se trataría de entender porqué a menudo una mujer soporta la violencia marital durante tantísimos años antes de denunciarlo o porqué incluso lo oculta a sus familiares más próximos. Hay que comprender que existe lo que se llama la "espiral de la violencia". Eso significa que antes de la convivencia de pareja han existido formas "menores" de violencia. Estas formas de violencia pueden incluir: descalificar la opinión de la mujer, reírse abierta o sarcásticamente de ella, impedir por medios verbales, insinuaciones o demás que visite a su familia de origen, ridiculizarla, intentos de manipulación para que haga o deje de hacer algo que la pareja varón quiere, intentar modificar la forma de vestir de la mujer porque al hombre le resulta provocativa, impedir que tenga su propio círculo de amistades... Si una mujer llega a aceptar estas condiciones pone los primeros peldaños para que el hombre se sienta lo bastante poderoso frente a ella y, por tanto, se sienta con derecho para exigirla cualquier cosa.

Parece obvio que inicialmente un varón agresivo no vaya a exhibir semejante conducta con la mujer a la que corteja por lo que las primeras formas de violencia hacia ella serán, por su propia naturaleza, muy sutiles. Una mujer que se sienta valiosa e importante para sí misma y que no se considere de segunda categoría por ser mujer no permitirá estas primeras formas de violencia salvo que (y esto es muy importante) su valor como mujer esté subordinado a tener pareja y a mantenerla. Si ésta última condición se da es bastante probable que la mujer no atienda a las señales provenientes de su pareja varón que la ponen sobre la pista de la violencia de él. Puede no atender esas señales o minimizarlas.

(página 1/2) sigue en ...