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La cosa más bonita que pudieran decir...

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Ese sábado, escribí el nombre de cada alumno en una hoja de papel por separado, y enliste lo que cada uno había dicho de ese individuo. El lunes le di a cada alumno su lista. Muy pronto todos los alumnos estaban sonriendo. "¿De verdad?" escuche que susurraban. "No sabía que eso significaba algo para alguién", "No sabía que les agradaba tanto a los demás".

Nunca nadie mencionó esos papeles en clase otra vez. Yo nunca supe si los discutieron después de clase o con sus padres, pero no importaba. La actividad había cumplido su proposito. Los estudiantes estaban contentos consigo mismos y con los demás de nuevo. Ese grupo de estudiantes siguió adelante con sus estudios.

Varios años más tarde, después que regresé de vacaciones, mis padres me encontraron en el aeropuerto. Mientras ibamos de regreso a casa, mamá me hizo las preguntas usuales acerca de mi viaje, el clima, mi experiencia en general.

Hubo una pausa en la conversación. Mamá le dio una mirada a papá y simplemente dijo, "¿Papá?" mi padre se aclaro la garganta como lo hace antes de algo importante. "Los Eklunds llamaron ayer en la noche" empezó; "¿De veras?" dije. "No he sabido nada de ellos en años. Me pregunto como estará Mark". Papá respondió pausadamente. "Mark murió en Vietnam" dijo papá. "El funeral es mañana, y a sus padres les gustaría que tu fueras".

Hasta este día aún puedo recordar exactamente el letrero I-494 donde papá me dijo lo de Mark.

Yo nunca antes había visto a un soldado en un ataud militar. Mark se veía tan guapo, tan maduro. Todo lo que podía pensar en ese momento era : Mark, yo daría todo el "masking tape" del mundo si tan sólo pudieras hablarme.

La iglesia estaba llena con los amigos de Mark. La hermana de Chuck cantó El Himno de Batalla de la República. ¿Por qué tenia que llover el día del funeral? Ya era suficientemente difícil con la grava. El pastor dijo las oraciones habituales, y se tocó música. Uno por uno, los que amaron a Mark, caminaron cerca del ataud y lo rociaron con agua bendita. Yo fui la última en bendecir el ataud. Mientras estaba parada ahí, uno de los soldados se me acercó: "¿Era usted la maestra de matemáticas de Mark?", me pregunto. Yo asentí, mientras continuaba mirando fijamente el ataud. "Mark hablaba mucho de usted", me dijo.

Después del funeral, la mayoría de los antiguos compañeros de clase de Mark se dirigieron a la granja de Chuck, para almorzar. Los padres de Mark estaban ahí obviamente esperándome. "Queremos enseñarle algo" dijo su padre, sacando una cartera de su bolsillo. "Le encontraron esto a Mark cuando murió, pensamos que a lo mejor lo reconocería". Abriendo la billetera, cuidadosamente saco dos piezas de una libreta que obviamente había sacado, pegado y doblado muchas veces.

Yo sabía sin mirar que los papeles eran en los que yo había enlistado todas las cosas buenas que cada uno de los compañeros de Mark habían dicho de él. "Muchas gracias por haber hecho eso" dijo la mamá de Mark. "Como puede ver, Mark lo valoraba".

Los compañeros de Mark se empezaban a reunir alrededor de nosotros. Charlie sonrió, y dijo, "yo todavia tengo mi lista. Está en el cajón de arriba de mi escritorio en mi casa." La esposa de Chuck dijo: "Chuck me pidió que pusiera la suya en nuestro álbum de bodas". "Yo también tengo la mia" dijo Marilyn. "Está en mi diario". Entonces Vicki, otra compañera, sacó la cartera de su bolsa y enseñó su lista ya vieja al grupo. "Siempre cargo con esto", dijo Vicki. "Creo que todos aún tenemos nuestras listas". Ahí fue cuando yo finalmente me senté y lloré. Lloré por Mark y por todos sus amigos que nunca lo verían de nuevo.