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El reto de ser padres

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Tener un hijo no es sólo leer muchos libros sobre el tema y decorar la habitación del bebé, hay una serie de cuestiones que hemos de tener muy en cuenta para que no nos pille de sorpresa eso de ser padres hoy en día. |
RAQUEL BASCUÑANA / SCD PRESS
Las reglas básicas son compartir y disfrutar de los hijos, ser partícipes de sus vidas y problemas. La cuestión es templar su carácter llevándolo por el buen camino del deber y del trabajo. Los padres buenos llegarán, si así no lo hacen, a la vejez decepcionados y tardíamente arrepentidos, mientras los buenos padres crecerán en años de respeto, queridos y a la larga comprendidos.
- A los niños, como a los adultos, hay que demostrarles lo mucho que les queremos. Todos los padres quieren a sus hijos pero muchos sólo lo demuestran cuando son bebés, no es suficiente con atender cada una de sus necesidades, acudir a consolarle siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación; los cariños y los mimos también son imprescindibles. Sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo.
- Otro de los aspectos a tener en cuenta es mantener un buen ambiente familiar evitando discutir delante de ellos. Hay que educar en la confianza y el diálogo. Para que se sientan queridos y respetados es imprescindible fomentar el diálogo, adecuado en cada ocasión a la edad del niño.
- Por otro lado, se ha de predicar con el ejemplo. De nada sirve que le riñamos por una actitud o un comportamiento y que luego nosotros lo hagamos, lo que vean de los mayores tenderán a reproducirlo, por tanto hay que poner especial cuidado en lo que se hace y se dice delante de ellos. Existen muchos métodos de decir a los niños lo que deben y no deben hacer pero ninguno tan eficaz como el de predicar con el ejemplo y que vean esa actitud en casa.
- Es necesario compartir el máximo tiempo con ellos. En la actualidad, muchos padres están muy ocupados durante la semana para poder dedicarle tiempo a sus hijos por lo que el fin de semana hay que recuperar este tiempo perdido y estar con ellos, salir, jugar, divertirse y disfrutar de ellos. Muchos padres han reemplazado el hecho de que no puedan pasar mucho tiempo con sus hijos con la abundancia de juguetes y objetos de todo tipo, pero de nada sirve tener más juguetes en la habitación porque una cosa nunca puede compensar a la otra y, de esta manera, no hacemos más que hacer crecer su afán consumista.
- Otra de las cosas que resulta imprescindible es aceptar al niño tal cual es. Cada niño tiene una personalidad que hemos de aprender a respetar. Los padres, en ocasiones, se sienten defraudados porque no tienen las características que a ellos les gustaría que tuviesen, pero hay que aceptarles todas sus virtudes y defectos y no imponerles ideas sobre el futuro en torno a lo que los padres quieren que sean de mayores.
- Los padres deben enseñar a valorar y respetar lo que rodea a los niños y prohibirles menos y elogiarles más. En definitiva, ensalzar más sus virtudes y no prestar tanta atención a sus defectos, lo cual no significa que perjudiquemos su educación en el respeto a las normas básicas de convivencia.
- Jamás hay que perder delante de ellos la paciencia, más vale cuando estemos muy enfadados en vez de decir "no te soporto" o " no te aguanto" contar diez y salir de la habitación donde estemos con el niño, cualquier técnica es buena antes de reaccionar con agresividad a una de sus trastadas ya que de esa manera nos tendrán el punto tomado y sabrán como ponernos nerviosos enseguida.
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