La principal razón por la que muchas mujeres se echan atrás en cuestiones de maternidad es el no poder disfrutar de los niños cuando nacen. |
Muchas son las preguntas, dudas e intrigas que rodean a los padres ante la paternidad y la maternidad. Hay que renunciar a muchas cosas no sólo monetarias sino también de tiempo libre. Pero las gratificaciones que suponen tener un hijo son más grandes.
La principal razón por la que muchas mujeres se echan atrás en cuestiones de maternidad es el no poder disfrutar de los niños cuando nacen ya que, por lo general, ir al trabajo quita mucho tiempo y el niño ha de ir con pocos meses a la guardería o buscarle una niñera adecuada. Por otra parte, está la cuestión de que bastante a menudo las mujeres pierden sus puestos de trabajo cuando tienen un hijo ya que muchas empresas si bien aceptan la baja maternal y sustituyen a la madre por otra persona durante esos meses, por lo general en las empresas pequeñas, los jefes no aceptan que las mujeres pidan la excedencia porque han de cubrir su bacante durante mucho tiempo.
En muchos casos, la solución podría estar en compartir la tarea de criar a los hijos ya que existen trabajos, sobre todo en los casos de los funcionarios, donde el hombre también puede pedir la excedencia para cuidar de los niños, pero estos trabajos son los menos y por lo general no sucede.
Cuestión de mentalizarse
Tener un hijo no es sólo leer muchos libros sobre el tema y decorar la habitación del bebé. Para ser unos buenos padres, que no unos padres buenos, hace falta buena voluntad, la cabeza clara y estar preparado para todo. Los padres buenos quieren sin pensar, los buenos padres piensan para querer dicen que sí, si es que sí, y no, cuando es que no. Los padres buenos hacen del niño un dios que acaba convirtiéndose en un pequeño demonio, en cambio los buenos padres no construyen ídolos.
También hay aspectos negativos como que la casa siempre esté llena de juguetes de plastilina y de rallotes en la pared, que no te dejen hacer la compra, que el coche esté lleno de galletas aplastadas y los cristales llenos de deditos de niños, que no te dejen dormir y que calientes biberones y quites paquetes por doquier, pero esto tan sólo es durante los primeros años de sus vidas, durante los cuales son más vulnerables y te necesitan para todo y no les puedes fallar.