La mortalidad por homicidio
Los estudios en la Ciudad de Nueva York, Chicago, y Carolina del Norte, muestran que, en estas situaciones urbanas y rurales, las muertes de embarazadas por violencia del compañero sentimental superan a la de cualquier complicación médica del embarazo. Usando los informes médicos y certificados de defunción, el estudio de Nueva York mostraba que fallecieron el 63 por ciento de las mujeres embarazadas agredidas. Según datos nacionales, en USA, el 69 por ciento de los homicidios de las mujeres embarazadas son causados por un allegado o conocido. El estudio de Chicago mostraba datos parecidos: el homicidio era la causa del 25 por ciento de la mortalidad materna.
Otras consecuencias
Los estudios existentes no ofrecen datos concluyentes sobre el impacto de la violencia doméstica en los resultados del embarazo. Parece ser que estas mujeres tienen tendencia a entrar más tarde en el cuidado prenatal, que ganan menos peso durante el embarazo, sobre todo si son adolescentes, y que consumen más sustancias durante el embarazo. Estos tres factores aumentan el riesgo de bajo peso al nacimiento. Las mujeres que sufren malos tratos durante el embarazo tienen más probabilidades de sufrir depresión postparto (alrededor del 50%, según algunos autores).
Algunos investigadores afirman que la depresión existe a menudo antes del parto, pero que se descubre después. También son más frecuentes las enfermedades de transmisión sexual, la implantación defectuosa de la placenta o su ruptura por el abuso físico, todas ellas causas de posibles problemas en el feto.
¿Qué se puede hacer?
Todos los días, los ginecólogos tratan a pacientes que están experimentando violencia doméstica. Esto incluso se da en poblaciones que tienen una baja tasa (4 %) de violencia doméstica. Los médicos no pueden confiar en que el paciente lo manifieste espontáneamente (sólo un pequeño porcentaje, entre el 2.8 y el 5% de las víctimas lo hace). El colegio americano de Obstetricia y Ginecología recomienda la identificación rutinaria durante el embarazo de las mujeres que son víctimas de la violencia doméstica.
Parece ser que, si se realiza un seguimiento trimestral, se aumentan las probabilidades de descubrir el problema, de un 5-8% en el primer trimestre a un 17% en el tercer trimestre. Lo más probable es que su médico le vaya haciendo preguntas de respuesta abierta -¿Cómo se ha hecho eso?- o de respuesta cerrada -¿Le han agredido?-, pues parece ser que es la forma más efectiva. Es posible que le pidan que responda algún test.
¿Qué pasa cuando una paciente dice "sí"?
Hay que recurrir a una serie de trámites imprescindibles en estos casos, que son:
- Probablemente, le harán una revisión obstétrica, para comprobar que el feto está bien.
- Luego, si la paciente es Rh negativa y se sospecha que haya ocurrido ruptura de la placenta por las agresiones, le administrarán inmunoglobulina Rh0.
- Cuando exista la sospecha que la seguridad de la madre esté en peligro, los médicos pueden recurrir a la ayuda social para traslado al domicilio.
- Su médico puede realizar fotografías para adjuntar a la historia.
Los equipos de trabajo social pueden tener personal específicamente familiarizado con este tipo de problemas. Esta persona, quizás enfermera o asistente social, debe estar adecuadamente entrenada aconsejando a las mujeres golpeadas y en la gestión de los asuntos legales.
Si una mujer ha sido víctima de violencia, puede que desee abandonar la situación. Es normal que necesite ayuda psicológica para afrontar este cambio para dejar esta relación abusiva aunque se enfrentará a la incertidumbre de encontrar una residencia, recursos financieros, legales. El perpetrador del abuso quizás no le permita acceder a los documentos necesarios. Estos y otros factores hacen difícil la situación.
En caso de que la paciente decida permanecer en su situación actual, debe saber que uno de los aspectos más frustrantes es que la situación raramente parece cambiar de manera radical.
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Violencia doméstica en la paciente embarazada (I): los datos