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Botiquín
La gravedad del tema es grande ya que son la mayoría de ellos descuidos tontos que más tarde traerán muy malas consecuencias, pero uno de los inconvenientes de estos accidentes es que nos sorprenden y hay que tener a priori claros ciertos conceptos que nos ayudarán a actuar con serenidad y a efectuar las acciones necesarias sin dañar más aún al accidentado.
En toda casa debe haber un botiquín que constará de ciertos productos necesarios en caso de accidente, como efectos básicos. Debe contener líquido jabonoso para limpiar las heridas, en caso de carecer de él servirá el jabón de baño; agua oxigenada para desinfectar y se aplicará después del lavado de las heridas que siempre se hace de dentro hacia fuera; antiséptico, preferiblemente no coloreado para ver bien las heridas; gasas estériles que servirán para lavar las heridas o para cubrirlas; vendas de varios tamaños; algodón; tijeras; pinzas, como las de depilar; esparadrapo; gasas vaselinadas para quemaduras y antitérmicos, en las dosis y tipo recomendados por el médico.
También es conveniente informarse de cómo se deben dar los primeros auxilios en caso de necesidad, por ejemplo, es importante saber cómo curar heridas y contusiones, cortar hemorragias internas y externas, intoxicaciones, quemaduras o ahogamientos, así como tratar a una persona que le acabe de dar un ataque al corazón o una angina de pecho.
Mayores
Pero sobre todo, hay que tener en cuenta quiénes son los que padecen estos incidentes con más frecuencia. Uno de los mayores grupos de riesgo son los ancianos, en un año, la tercera parte de las personas mayores de 65 años que viven solas sufren accidentes de este tipo, a causa de ellos el 5% padece fracturas y el 2% requiere atención hospitalaria, de estos porcentajes la tercera parte no sobreviven un año después. Los accidentes son más comunes en ancianos que viven en residencias, aquí las caídas afectan al 50% de los residentes, precisamente porque la mayoría están ingresados por alguna enfermedad que es la causa del incidente.
Además, al margen de la enfermedad que se padezca, con la vejez aparecen también los problemas en la marcha, la debilidad muscular y ósea, el mareo y el vértigo, unido a los fármacos que se tomen y a la merma natural de los sentidos son características que afectan de una manera determinante en esos incidentes domésticos que a menudo protagonizan las personas mayores. Se añade luego el hecho negativo de que su recuperación es más lenta y difícil que para una persona joven. No sólo les cuesta recuperarse rápidamente de su capacidad física, también influye el factor psicológico, el miedo a volver a caer les puede generar ansiedad y depresión y puede hacer que se complique más aún su cuadro médico.
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Riesgos en el hogar para personas mayores