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Amuletos (segunda parte)

(página 2/2) ... viene de
- El espíritu del mal. Tengo una pequeña estatuilla africana, comprada en uno de mis viajes hace ya muchos años y que según el vendedor es para espantar el mal de ojo o los espíritus malignos (ver imagen lateral). Esta estatuilla es una mezcla entre una pantera, una mujer y un varón. La cabeza es de una pantera, la parte de arriba del cuerpo es de una mujer preñada y la parte de abajo de un varón muy viril. La función de este amuleto es la siguiente, cuando un espíritu maligno entra en la casa se para desconcertado ante esta extraña figura, puesto que el busto y el sexo aparecen hinchados. La figura hipnotiza al espíritu, el cual, después se retirará de inmediato.
- Una artista indiana viajaba siempre con una pantufla derecha de color rojo. Un día yo la estaba esperando para algunos ensayos artísticos que teníamos en el Casino de Túnez, cuando llegué al hotel la encontré abrazada a la pantufla, obviamente me reí mucho. Más tarde la amiga me explicó que se había levantado de la cama con el pie izquierdo, tuvo que acostarse de nuevo para entonces poner en el piso el pie derecho primero, y salir a la calle después de haber hecho el ritual obligado según la costumbre de su familia. Eso significaba levantarse bien, para no comprometer el día con malos encuentros, personas negativas o bandidos. La pantufla era un amuleto.
- Sigo con cuentos de hechos reales y actuales. Mi padre fue herido por una esquirla de una bomba durante la segunda Guerra Mundial, y la tenía guardada en un pedazo de algodón, decía él, como un amuleto. Un soldado americano de la quinta Armada Americana, después de la ocupación de Nápoles, siendo amigo de mi padre, una noche en estado ebrio se tragó la esquirla, afirmando que " la guerra había terminado". Para hacerse perdonar, regaló a mi padre una llave sosteniendo que era demasiado grande para tragarla y que a él también le salvó la vida de una bala, muy probablemente mortal. Pienso que los dos quedaron contentos, el americano quiso olvidar. El placebo psicológico actúo biológicamente y la mente archiva lo que no le gusta. Mi padre se quedó con el sustituto amulético, el cual, también había salvado una vida humana.
- Mi esposo encontró un centavo del 1848 en el patio de su tío, ya fallecido no hace mucho. Con la esperanza de una herencia largamente prometida desde antes del fallecimiento del tío, mi esposo guarda en una caja de un banco el centavo del Cantón Ticino, Suiza, como amuleto, el cual según él, por asociación simpática debe funcionar. Bien, todavía estamos esperando, y por qué no, con la mente positiva.
Pueblos de todo el mundo, gente no importa de qué profesión y estrato social guardan fotos, pedazos de vestuarios, cabellos, dientes, cucharas, porcelana, muñecas, reliquias de Santos queridos, medallas, medallones, cenizas de personas amadas, estatuas, yo no podría hacer un elenco cuantitativo de objetos que funcionan de aliviador de la mente, del alma y del espíritu. Y que se llaman amuletos porque fuimos nosotros mismo a crearlos, a fabricarlos y a usarlos para que el ser humano tenga la propiedad de autosalvarse en cualquier momento que se le presenta la ocasión.
Conclusión
Quien se sienta bien con un amuleto o con algo que le inspira fé, buena energía o confianza, no se sienta mal por decir "yo poseo un amuleto. Me siento bien con él".
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Amuletos
La procedencia de algunos amuletos y su significado
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