Zázá, setter irlandés, una perra muy telépata, se ponía feliz cuando íbamos a la playa o al parque, menos en el restaurante. Porque tenía que esperar fuera. Ella entendía cada situación sin que nadie hablara. |
Según algunos investigadores, la psiquis animal se está empleando actualmente para detectar la proximidad de terremotos o incluso para conocer si una persona está diciendo la verdad o está mintiendo. Los animales saben mucho más de lo que creemos, dotados de un poder intuitivo superior al ser humano, sobreviven sin miedo a una existencia más difícil.
El sexto sentido de los animales
Los chinos fueron los primeros en profundizar estudios del comportamiento animal para prevenir catástrofes sísmicas, se ha comprobado que el incesante ladrar de los perros es también una advertencia de terremoto. Frente a la habitual cautela de los chinos, intervinieron los norteamericanos, los cuales sin esconder nada pensaron usar los animales como barómetro, o sismógrafo anticipado. Colocaron cerca de la "Loma de Palmdale" a pocos kilómetros de Los Angeles, una colonia de ratones en siete cuevas artificiales, y a veinte ratas canguro en jaulas colgadas, donde su comportamiento fue monitoreado mediante dispositivos electrónicos. De tal manera se esperó que los roedores darían un aviso anticipado al sismógrafo.
El 6 de mayo del 1976, el terremoto ocurrido en Udine, al norte de Italia, causó graves daños y se cobró también muchas víctimas. Esto fue también anunciado por los frenéticos ladridos de los perros, los cuales andaban por todas partes gimiendo y aullando mucho tiempo antes que se produjera el terremoto. Por ese motivo, alguna gente salvó la vida, corriendo detrás de los animales.
En la isla francesa "La Martinica", en 1902, se produjo una erupción de un volcán, con un saldo de más de treinta mil víctimas, en la ciudad de St.Pierre; un día aparentemente calmo, los animales de la isla abandonaron sus hogares presas de pánico, corriendo en dirección a la playa, donde muchos de ellos se lanzaron al mar. Los isleños no dudaron de la inminencia de un desastre, pero el observatorio local ridiculizó sus temores.
El doctor Rhine estudioso sobre manifestaciones parapsicológicas (obtuvo su primer doctorado en biología en Chicago en 1923), denominó "rastreo parapsicológico" a las facultades extraordinarias de los animales. Sus investigaciones realizadas para el laboratorio de Duke en 1950 dejaron materiales de un cierto interés, que sólo más tarde vieron la luz, con estadísticas e informaciones de numerosas historias acumuladas; textos que pasaron a bibliotecas y colecciones privadas.
Por cierto, muchos estudiosos, veterinarios, médicos o químicos, entre otros, han dejado huellas significativas de estos seres que nos acompañan desde la creación, determinando que los animales son: telepáticos, mágicos, sacros, premonitorios y parapsicólogos, dotados de fuerte instinto de orientación, a pesar de las décadas de investigación, nadie sabe a ciencia abierta y con qué criterio un perro puede encontrar a su amo, recorriendo caminos, calles, cruzando ríos o atravesando montañas que nunca ha visto antes.
El perro viajero
En una nota de prensa del periódico Listín Diario (Santo Domingo, alrededor de 1995) se publicó la muerte de un perro. Vivía en la ciudad de la Puglia (centro sur de Italia). El animal, famoso hasta en la TV italiana, solía viajar por toda Italia subiendo y bajando de los vagones del tren, donde todos los conductores lo conocían bien. Parece que conocía los horarios de los trenes y aunque cambiara varias veces de destino, Roma, Milán, Torino, etc., regresaba siempre a su domicilio. Cuando el perro murió, el alcalde de la ciudad dedicó al ilustre viajero de cuatro patas una lápida con el siguiente homenaje "Al perro viajero de Italia".