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El aura (segunda parte)

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John White en su obra "Future Science", relaciona 97 culturas distintas en las que el fenómeno aural recibe tantas otras denominaciones diferentes. Enseñanzas esotéricas como los antiguos textos védicos del hinduismo, teósofos, rosacruces, los budistas, tibetanos, indios, los budistas zen japoneses, madame Blavatsky y Rudolf Steiner, describen detalladamente el campo energético humano. Muchas personas con formación científica en la actualidad, han sido capas de añadir observaciones sobre un nivel físico concreto.

Boirac y Liebeault, eruditos del siglo XII, vieron que la energía que poseemos los seres humanos puede producir sobre otra persona un efecto saludable o patológico, tan sólo con su mera presencia e incluso en individuos separados por grandes distancias.

Paracelso, médico, astrólogo, mago, alquimista, sabio de la Edad Media, dio el nombre de "illiaster" a la energía que llamó entidad compuesta por una fuerza vital y una materia vital.

El doctor Wilhelm Reich, psiquiatra, colega de Freud, a principio del siglo XX. Se interesó vivamente por una energía universal a la que denominó "orgónica". Estudió las relaciones entre las alteraciones en el flujo de orgones del cuerpo humano y las enfermedades físicas y psicológicas.

Mesmer y Van Helmont observaron otras propiedades de los fenómenos de la energía universal que dieron lugar al "mesmerismo", que luego se convertiría en el hipnotismo. Según estos autores, objetos animados e inanimados se podían cargar de este "fluido", y los cuerpos podían ejercitar mutuas influencias a distancia, lo que hizo considerar la existencia de un campo, análogo a un campo electromagnético, de nuestro cuerpo.

Nuestros siete chackras tienen color como los siete planetas tradicionales, ellos son los informadores de nuestra salud, estado emocional, de las dolencias, del suicidio, en fin... son considerados los guardianes de nuestra expresión de vida cotidiana.

De ellos hablaré en otra ocasión.

Conclusión
Existen personas que pueden ver su propia aura sin consultar especialistas o sin necesidad de hacer uso de una cámara aúrica. Otros pueden hacer algunos intentos como el siguiente:

Siéntate en una habitación tranquila, pon tu mente en blanco, respira profundamente; dibuja un pequeño círculo azul sobre una hoja blanca, haz en el centro un pequeño ojo, coloca la hoja frente a ti, pegada a una pared blanca. Después de algunos días de entrenamiento deberías ver un circulo más grande con el color de tu aura. También existen tiendas especializadas que te pueden ayudar.

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  • El aura (primera parte)