En la antigua doctrina ya se reconocían contactos de los vivos con los muertos. Y de las sociedades primitivas se conservan informaciones de fenómenos de videncia y de transmisión del pensamiento de acuerdo con los textos que se han podido desentrañar. |
El comunicarse con entidades de ultratumba representaba para muchos una necesidad sin fundamento racional, abundaron así los especuladores que explotaban la credulidad de las gentes.
No todo era farsa
Claro que no todo era farsa, como yo siempre afirmo, cualquier expresión paranormal se hace parte integrante de nosotros mismos. En la antigua doctrina ya se reconocían contactos de los vivos con los muertos. Y de las sociedades primitivas se conservan informaciones de fenómenos de videncia y de transmisión del pensamiento de acuerdo con los textos que se han podido desentrañar.
Como siempre ocurre en toda doctrina que surge en contraposición con otras, el Espiritismo alineó fanáticos y oponentes, de estos últimos, en mucho mayor número. Sin embargo, el fenómeno debió estar ya en auge en las épocas florecientes de la antigua Caldea (800 a.C.) con sus magos, astrólogos y médium.
Lo curioso es que al mentar la reencarnación y las intervenciones de ultratumba, pone de punta los cabellos de los católicos y protestantes, parece que se olvidaron de lo que pronunciaba el propio Jesucristo, que admite según el Evangelio que Juan Bautista fue una reencarnación de Elías.
Bien, lo cierto es que la reencarnación tiene mucho a que ver con el Espiritismo y la Teosofía, (Teosofía, doctrina que llega al conocimiento de Dios, no solamente a través la filosofía, sino del ocultismo y la parapsicología).
Emmanuel Swedenborg
Emmanuel Swedenborg, (1688-1772) médium y clarividente de origen sueco, obtuvo en sueños y trances especiales, mensajes y revelaciones de gran importancia. Hombre de amplia cultura, dedicó muchos estudios a la doctrina del espiritismo, dejando testimonio de hechos sorprendentes, como el incendio que se produjo en Estocolmo, detallando sus víctimas, estragos y fecha exacta.
Los sabios oficiales no daban credibilidad a los mensajes de entidades espiritistas, sin embargo, Inmanuel Kant, genio de la filosofía y crítico de la razón pura, quiso profundizar en los estudios del vidente sueco, y admitió el fenómeno.
Swedenborg sostuvo también, que el Universo se compone de esferas luminosas, las cuales nos sirven de morada después de la muerte. No hay ángeles, ni demonios, sino espíritus buenos y malos. El hombre puede entrar en comunicación con ellos, estando ese contacto regido por las cualidades y defectos humanos atrayendo cada uno, entidades semejantes.