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Espiritismo (tercera parte)

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El médium y clarividente Emmanuel Swedenborg admitió la existencia de espíritus buenos y malos, yo me siento a gusto con esa afirmación y pienso de la misma forma.

Teniendo clara la idea de algunas definiciones de los fenómenos espiríticos, por supuesto hay que admitir que no todos tenemos la misma condensación y empleo energético. Si una persona, un médium, o quien sea, abre una sección espirítica "Oui Ja", la respuesta podría ser "Poltergeist", entonces estamos frente a dos energías que no se complementan y dos fenómenos diferentes.

No hay que olvidar nunca que no lo sabemos todo, sería como pretender oler un rosa, sin la rosa, entonces, hay que examinar el porqué de la negatividad de un certamen, cuando no se puede seguir con una sección hay que dejarla, como hay que dejar definitivamente la práctica si no se puede manejar según la voluntad de nuestros traspasados.

Conclusión
Debemos conocer mejor este mundo, para conocer el "otro mundo".

Algunas experiencias certificadas
He recibido una cantidad de escritos sobre la disciplina espirítica con el fin de encontrar una respuesta o una explicación plausible, por lo cual quiero dar a conocer algunos hechos con la intención de aportar ayuda aquellos que la necesitan.

La familia de mi abuela materna vivía en el Vaticano; mi bisabuelo trabajaba allí, (desconozco su actividad). Era yo adolescente cuando oía hablar a mi abuela de espíritus buenos y de fantasmas. Una hermana de ella a los pocos meses de nacida a menudo la encontraban durmiendo en el suelo, en el fondo del escalón de la casa. Nadie se explicaba el porqué y quién podía exponer una bebé a tanto peligro. El escalón estaba en el exterior, donde soplaban vientos fríos, en particular en invierno cuando pasó este hecho. Sé que mi abuela no podía explicar los muchos interrogantes de lo que pasó, en los albores del 1900. Lo cómico era para mí, según me contaba mi abuela que se culpaba a un sereno del entorno y el pobre infeliz era sordo y mudo.

Un estimado lector de la revista Mujeractual me escribió lo siguiente: fue aproximadamente hace unos años que por curiosidad invocó los espíritus junto a otros tres amigos. Él se desmayo y perdió el uso de la razón. Cuando regresó a la realidad, encontró a sus tres amigos, con los cuales empezó la "Oui Ja" cruelmente muertos y sus propias manos estaban llenas de sangre y sus cabellos parecían teñidos de color rubio...

Hace algunos años estaba de paseo con mi cuñada en Santo Domingo y analizando ciertos hechos me di cuenta que una hija suya luchaba con entidades espiríticas, sin saber qué futuro elegir para ella y su familia. La respuesta de ésta no se hizo esperar, su hija luchaba con entidades porque no querían que se mudase de la casa y cada vez que hablaba de un cambio se vengaban apagándole cigarrillos sobre las manos.

Para la ocasión de mi confirmación me fueron regalados unos aretes de oro con un pequeño diamante en el centro. Cuando decidí ser cantante, toda la familia se alborotó por completo y cuando quise recoger algunas de mis pertenencias faltaron los aretes. Mis padres habían ya muerto en esta época. Hace once años, un sueño profético compuso el mosaico de mi vida pasada y con una visita en Santo Domingo me fueron entregados los aretes. El recuerdo a veces es mas fuerte que los hechos y cada vez que me ponía los aretes pensaba en los momento de carencias y cuando no tenía ni un "chele" para comer.

Para concluir, una noche invitada por unos amigos a compartir una cena de cumpleaños me cayó un arete en el piso de la pequeña sala de baño, yo lo vi y lo oí, solo pensé recogerlo el día siguiente. Bien, nunca más he encontrado ese arete. Mi esposo quitó piezas, como el lavamanos, el bidé. Una amiga me ayudó en la severa y apasionada búsqueda, ¡nada!... Lloré y lloré, poco después perdí el otro arete en mi jardín (ese fenómeno se llama telequinesia).

Los rencores de nuestros amigos o familiares del otro mundo prevalecen, la culpa es mía porque no he sabido manejar mis emociones.