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Pranoterapia

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Nombres y figuras que han operado por el bien de la humanidad, en la pranoterapéutica, cumpliendo una misión difícil: sacerdotes, emperadores, faraones, los Papas, los santos. Algunos nombres: Apollonio Rama, Pitágoras, San Pablo y San Pedro, San Juan, San Patricio de Irlanda, que curaba la ceguera, San Bernardo, que curaba a ciegos y sordomudos, San Cósimo y San Damián, efectuaron curaciones de gran importancia. Nuestro Señor Jesús Cristo, como lo confirma el Nuevo Testamento, efectuó milagros y sanaciones. Vespasiano curó enfermedades nerviosas y depresivas.

En la época de la Inquisición entre los siglos XII y XVIII, los curanderos vivieron momentos de gran humillación y frustraciones. La suerte de muchos se vio minada de maltratos. El arte de la pranoterapia fue cruelmente discriminado de aquellos mismos que un tiempo lo habían elevado a rango social de importancia. Sacerdotes, gobernantes, autoridades, persiguieron a tribus de nómadas, gente del pueblo, personas humildes que conociendo nada del cuerpo humano tenían dotes de curanderos, y el don de ayudar. De nada sirvieron sus disculpas, la suerte de muchos fue terrible. Los poderosos nunca admitieron que la pranoterapia se vulgarizase.

Paracelso, médico, mago, embustero (1493-1541), como lo llamaban, vivió en un mundo hostil, soportó humillaciones de todo tipo. Sin embargo, hizo experimentos sobre la alquimia, los minerales, los fósiles. Estudió las influencias planetarias y las plantas y las reacciones del cuerpo humano. Curó la disentería, la peste, las enfermedades infecciosas, las infecciones de los genitales. Paracelso fue venerado y odiado, fue defendido por muchos, pero sólo en vida. Prodigó muchas sanaciones, fue objeto de envidia, humillado por los mismos médicos que de él aprendieron. Murió pobre, los pocos centavos que le quedaron los donó a los pobres.

Imposición de las manos. Mesmer
El nacimiento de un nuevo genio vio la luz en el siglo XVIII. Un médico cualificado decidió meterse en las prácticas de lo oculto: Franz Antoine Mesmer, maravillado de los resultados obtenidos de un sacerdote austríaco, por haber curado enfermos de lepra por medio del tacto y el exorcismo, comenzó a investigar. Mesmer continuó el trabajo de Paracelso, mejoró los estudios sobre las influencias planetarias y los minerales.

Sus teorías ayudaron a pacientes carentes de vitaminas, ayudó a enfermos de problemas sexuales, en especial aquellos que sufrían de impotencia. Aportó innovaciones en las prácticas de las ciencias ocultas, se interesó por los elixires y la alquimia. Fue el fundador del "magnetismo animal", de la psicoterapia moderna, precursor de hipnosis, del psicoanálisis, de la terapia musical. Sin embargo sus peores críticos fueron clérigos y discípulos que con él habían compartidos horas de investigación.

Una nota de cómo se desarrolla el proceso energético en el cuerpo humano
En un rincón remoto del nuestro cerebro residen nuestras emociones. Ellas hacen de mediador de nuestro cuerpo y del sistema nervioso. El cúmulo energético se compone del latido del corazón, la respiración, los movimientos intestinales y la producción de hormonas sexuales. La residencia de tales emociones es similar a una olla en ebullición. El estímulo provocado por el pranoterapéuta, o cualquier persona que tenga predisposición a la curación, pone en funcionamiento la parte instintiva del enfermo que se había bloqueado, es decir, la parte energética negativa o infectada. Es posible que estos fuertes estímulos puedan causar la sanación, pueden hacer despertar del coma a una persona después de mucho tiempo. El milagro de un despierto tal vez, lo procura una madre, una hermana, o una persona sin ser curandera o sanadora.

La fuerza está en aprender a pensar, en saber transmitir, resistir y también saber dar. Conclusión: cualquier persona puede ayudar que lo haga.