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Superstición y mitos

Antes quiero dar las gracias a todos mis admiradores y lectores por su fiel constancia en visitar mis páginas, esperando con paciencia cada vez el tema del mes.

LÍA BATTAGLIA
Gato negroLa sugerencia de ampliar algunos de los temas que todavía han dejado dudas e interés en el corazón de muchos, me ha hecho regresar al tema Los amuletos, hablando un poquito sobre dos argumentos que considero importantes que son: la superstición y los mitos.

A las personas que me piden hablar de mis experiencias de trabajo y de consultas, los tomaré en cuenta cuando escriba un libro que pienso realizar lo mas pronto posible. Mil gracias por leerme.

La superstición
La superstición para los antiguos romanos significaba transgresión de los hijos por abandonar la religión de los padres, dirigiendo sus atenciones hacia otros ritos, a adorar deidades extranjeras no reconocidas por el Estado. Estrechamente vinculada a creencias religiosas, la superstición se consideraba extraña a cualquier culto o rito contrario a la razón.

El período de oscurantismo vio crecer al máximo la superstición en la sociedad, que representó un elemento fundamental de aquella época, en la que cada quien y cada cual iba madurando su propio criterio de creencia, y según me informa mi enciclopedia, entró en el sistema de vida de los pueblos del mundo dejando huellas en cada emigración, de fe, religión, doctrinas, cultos o ritos.

Por supuesto el ser humano nunca olvida sus orígenes, ellos permanecen en sus instintos y emociones cotidianas, poniéndose al servicio de los recuerdos para demostrar que alguien en su pasado dijo:

  • no se bota el aceite, trae mala suerte
  • prestar la sal quita el bienestar
  • no hay que poner el sombrero sobre la cama, entra el espíritu maligno
  • el número 13 es de mal augurio, el 17 funesto
  • colgar un pedazo de pan en la cocina cuando sólo tienes uno significa abundancia, etc.

Pero ¿quién fue el primero que dijo eso?. ¿Quién fue la persona que comenzó sino el hombre mismo?. La verdad es que todos somos supersticiosos sin distinción alguna.

A mi entender la superstición causa fracciones religiosas generando una confusión ideológica, en donde el hombre se ha visto envuelto en un misterio, desconociendo razones y realidades, sin saber cómo comportarse frente a lo mágico o a las brujas, de las cuales se hacia referencia a cada momento y cada día. ¿Cómo salvarse entonces de hechos demoníacos, del fanatismo y de las agresiones psicológicas?, ya que por la desmesurada pasión supersticiosa, ¿todo iba a caer sin misericordia en lo irracional?.

No, el hombre tenía que orar, o procurarse la protección de algún resguardo, como el Amuleto, Talismán, Imagen Sagrada, o cualquier otra fuente que lo liberara de la agresión espiritual negativa para que no comprometiera también su salud.

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