Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Causas del fracaso escolar

(página 2/2) ... viene de

Causas exógenas
Son todas aquellas causas que rodean al niño pero que son ajenas a él, como la familia, la propia escuela o la sociedad en general.

  • Programación inadecuada: en ocasiones existen fallos en la programación, pues se exige al niño tareas muy difíciles para su nivel de maduración intelectual. Los temarios suelen ser largísimos, por lo que es habitual que éstos queden inacabados o mirados de pasada.

  • Rigidez del sistema: se exige a todos los niños del curso escolar por igual, sin tener en cuenta si han nacido en enero o diciembre, debería haber una mayor flexibilidad en el sistema.

  • Falta de motivación: no existe una correlación real entre los contenidos impartidos por la escuela y las necesidades reales de nuestra cambiante sociedad. Esto es conocido perfectamente por nuestros alumnos, saben que muchos de sus esfuerzos realizados durante el aprendizaje no les va a servir de nada en la vida real, que el éxito académico no les asegura en absoluto el éxito en su vida profesional futura. Todo ello unido a las elevadas tasas de paro juvenil, es una causa más que evidente de desinterés escolar, sobretodo a edades más avanzadas.

  • Falta de método: muchos son los escolares que realmente no saben cómo estudiar, nadie les enseña cómo se trabaja o cómo se estudia.

  • Falta de coordinación: en ocasiones existe una falta de coordinación entre los distintos cursos o ciclos escolares, o discrepancias muy manifiestas entre los distintos educadores, o entre los educadores y los padres, que pueden llegar a confundir al niño.

  • Instalaciones inadecuadas: aunque se ha avanzado mucho en este sentido, siguen existiendo colegios que sufren escasez de materiales o cuyas instalaciones necesitan una reforma (mala iluminación, poca ventilación, zonas de recreo reducidas... etc.).

  • El profesorado: en ocasiones, el maestro, ya sea de manera intencionada o no, puede transmitir al alumno sentimientos de inseguridad e infravaloración de sí mismo, hay que tener en cuenta que la sensación de fracaso es una vivencia muy subjetiva. No debemos olvidar que en ocasiones el profesorado se ve desbordado por clases muy numerosas, ni que muchas veces no están preparados ni se ven respaldados por especialistas que les ayuden a resolver, o mejor dicho, a ayudar a aquellos niños con problemas o dificultades en el aprendizaje. Muchas veces la confianza del tutor en el alumno puede llegar a determinar el posible éxito o fracaso de éste.