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Pubertad precoz

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¿Qué ocurre si la pubertad se inicia antes?
Los fitoestrógenos son sustancias ambientales naturales, producidas por plantas, que a pesar de su estructura química distinta de los estrógenos, actúan como tales. Estudios en adultos sugieren que tendrían efectos protectores para cánceres hormonodependientes (de próstata y mama), dislipidemias y de mineralización ósea.

Estudios recientes han demostrado que los alimentos infantiles, incluyendo algunas fórmulas lácteas, yogur y alimentos de soja, contienen cantidades considerables de fitoestrógenos. A pesar de que los efectos de estos productos sobre la salud infantil no han sido del todo aclarados existen evidencias epidemiológicas y clínicas de que al actuar como estrógenos débiles podrían determinar adelanto de los eventos puberales y telarca en la niña y ginecomastia en el varón.

Los últimos trabajos científicos sobre la materia indican el potencial que tienen ciertas sustancias químicas tanto naturales como sintéticas. Éstas son capaces de simular la acción de señales de transmisión endógenas tales como hormonas y factores de crecimiento, que actuando a través del sistema endocrino pueden de afectar profundamente la salud de animales y seres humanos. La identificación y caracterización de estas sustancias ambientales abre un nuevo campo en la endocrinología: el estudio de las influencias hormonales del ambiente. Los estrógenos ambientales pueden dividirse en naturales y sintéticos. Entre los naturales los más importantes para la salud humana son los fitoestrógenos, que son producidos por algunas plantas y ejercen una acción biológica semejante a los estrógenos, y los micoestrógenos producidos por algunos hongos como la zearalenona, que provienen de micotoxinas producidas en el moho que contamina los cereales almacenados en condiciones de humedad. Los sintéticos son anabólicos utilizados en la agroindustria y compuestos sintéticos de uso industrial, como pesticidas, plásticos o sus productos de desecho, y se denominan xenoestrógenos.

En contraste a los potenciales beneficios para la salud humana de los fitoestrógenos, la exposición a los xenoestrógenos ha sido señalada como adversa. Pero lo que más nos interesa es que desde el punto de vista pediátrico hay que considerar que esta acción estrogénica débil, protectora en adultos, puede ser perjudicial a edades más tempranas, pudiendo ser la responsable de la aparición de telarca precoz y el adelanto de los eventos puberales en niñas, o ginecomastia en varones, eventos dependientes de estrógenos.

Existen evidencias claras de que el niño puede absorber y transformar los fitoestrógenos dietarios en formas activas. Más allá de los potenciales beneficios sobre cáncer mamario de la exposición prepuberal a fitoestrógenos, es posible que estos sean responsables de alteraciones del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal en los niños, más aún considerando que los pequeños son más susceptibles que los adultos a influencias externas que alteren el perfil de esteroides sexuales. De hecho, existe en la actualidad la impresión de que los eventos puberales están adelantándose con respecto a las edades clásicas, en las cuales se establecía que la edad promedio de aparición del botón mamario es de 10,2 años. Hoy en día son cada vez más numerosos los casos en las que el tejido mamario está presente antes de los 8 años.

Desigualdades según la raza
Según un estudio realizado recientemente por un grupo de expertos norteamericanos que examinaron a más de 17.000 niñas entre 2 y 12 años, de 34 diferentes ciudades de Estados Unidos y Puerto Rico, la presencia de tejido mamario se inicia en promedio a los 8,8 años en las mujeres negras y a los 9,9 años en las blancas, mientras que el comienzo del vello pubiano ocurre a los 8,7 años en las niñas negras y a los 10,5 años en las niñas blancas, respectivamente, demostrándose claras diferencias por raza. Este estudio ha obligado a replantear la definición de pubertad precoz en las mujeres americanas, ya que existe botón mamario antes de los 8 años en 5% de las mujeres blancas y en 15% de las negras, edad que hasta ahora era el límite establecido para el diagnóstico de pubertad precoz. En el caso del vello pubiano el adelanto es aún mayor, pues la presencia de vello pubiano antes de los 8 años fue de 10% y 18% en las razas blancas y negras, respectivamente.

Otro aspecto importante es la aparición de la telarca precoz, que afecta predominantemente a niñas menores de 3 años y constituye un motivo de consulta relativamente frecuente en nuestro medio. Se denomina telarca precoz a la presencia de tejido mamario uni o bilateral antes de los ocho años, y se la considera una entidad de naturaleza benigna distinta a la pubertad precoz, ya que raramente desemboca o lleva a ella. En un estudio realizado en Santiago de Chile, se examinaron en busca de telarca a 460 niñas de 6 a 36 meses de edad, constatando la presencia de tejido mamario (mayor a 12 mm) en 65 de las 460 niñas, es decir, una prevalencia del 14,13%. Por la encuesta alimentaria en 53 pacientes con telarca y en un número similar pareado por edad de niñas controles (sin telarca), los especialistas comprobaron que las pacientes con telarca precoz tenían una menor duración de la lactancia materna e introducción más precoz de cereales espesantes, hallazgo que en ese momento no tuvo una explicación clara. Considerando que prácticamente todos los cereales contienen cierta cantidad de fitoestrógenos, es posible que la telarca pueda ser consecuencia de la introducción de ellos en la dieta de estas niñas.