Sin embargo, hoy se sabe que no son precisamente el miedo y la amenaza los mejores métodos para que un niño haga lo que le pedimos, muy al contrario, son sistemas crueles que hacen que algunos niños puedan sufrir miedos innecesarios.
Normalmente los niños tienen fantasías de monstruos o seres malignos aunque los padres no los nombren, por eso no se deben fomentar esas fantasías o crear otras al coaccionarles con personajes inventados.
Es importante que los padres transmitan a sus hijos seguridad y confianza, ya que aunque con la amenaza consigan primero lo que desean de sus hijos, más tarde puede que eso se vuelva contra ellos, haciendo de sus hijos personas inseguras.
Es mejor conseguir que obedezcan privándoles de aquello que más les guste si no se portan bien, de esta forma no es necesario actuar con crueldad y resulta igualmente eficaz.