Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Dermatitis

Las dermatitis suelen ser muy habituales durante la etapa infantil, pudiendo remitir en más de la mitad de los casos durante la pubertad, el resto simplemente verán como mejora y a algunos les acompañará toda su vida.

YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL
La dermatitis o inflamación de la piel suele generar picor que a menudo va acompañado de pústulas que supuran formando costras que más adelante se descaman. Las zonas de aparición más comunes de la dermatitis son: cuero cabelludo, manos, pies y piernas, especialmente en las zonas con pliegues.

Existen diversas clases de dermatitis, aunque las más comunes son: la dermatitis de contacto y la dermatitis atópica.

Dermatitis de contacto
Es aquella que esta causada por reacciones alérgicas, y se caracteriza por un sarpullido rojo con pequeñas vesículas. Las sustancias alérgicas más comunes son los metales, especialmente el níquel, la bisutería, los cosméticos y desodorantes, los tintes para el pelo, los productos de limpieza domésticos, algunos tejidos como las fibras sintéticas, el nylon o la lana, los animales de compañía, algunas plantas, la luz solar o algunos alimentos irritantes.

Las dermatitis suelen ser muy habituales durante la etapa infantil, pudiendo llegar a remitir por completo durante la adolescencia. Por ejemplo, suele ser habitual que muchos pequeños desarrollen dermatitis como consecuencia de una alergia a ciertas proteínas del trigo, la leche o los huevos, el marisco, los frutos secos, la levadura y algunos aditivos.

Dermatitis atópica
Este otro tipo de dermatitis tiene una influencia genética, como antecedentes familiares de asma, fiebre del heno, urticaria o erupciones cutáneas. De hecho, se estima que aproximadamente el 50% de los niños con afecciones cutáneas desarrollarán durante su edad adulta síntomas respiratorios alérgicos, y hasta un 75% de los mismos sufrirán algún defecto inmunitario ante las infecciones víricas y/o micóticas.

Esta dolencia cutánea, que se caracteriza por la sequedad de su piel, tanto que llega a fisurarse, descamarse e inflamarse, también resulta un proceso muy común en la infancia. Al igual que en el caso anterior, muchos de estos niños verán como la enfermedad remite durante la pubertad, otros simplemente verán como mejora y a otros les acompañará toda su vida.

El tratamiento para esta dermatitis consiste en aliviar los picores con el uso de emulsiones hidratantes, así mismo, y con el mismo fin, se evitarán todo tipo de jabones o detergentes con componentes alérgicos. Debe evitarse también el lavarla con demasiada frecuencia, pues esto aumenta la sequedad, pero eso sí, hay que mantenerla siempre limpia para evitar posibles infecciones.

En el caso de crisis intensas se utilizaran cremas con corticoides, pero siempre bajo prescripción médica. También será su médico quien le aconseje el uso de antibióticos para tratar infecciones cutáneas secundarias, o en los casos más graves, quien le remita al especialista. El dermatólogo revisará su expediente y el tratamiento llevado, y le mandará las pruebas alergénicas que procedan según su caso.

Recordemos que el estrés y los trastornos emocionales pueden originar una dermatitis, o agravarla en el caso de que ya existiese. Por eso todo aquello que hagamos para reducir o evitar el estrés será beneficioso para reducir a su vez la dermatitis.