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¡No... en la nariz no!

Cuántas veces hemos encontrado a nuestro pequeño jugando e intentando introducirse algún cuerpo extraño en la nariz o en el oído. Tal vez en ese momento no sepamos cómo reaccionar o lo hagamos erróneamente, para evitarlo queremos dar algunos consejos interesantes.

GRACIA ELVIRA / MUJERACTUAL
Es muy usual que los niños intenten introducirse objetos a través de los orificios nasales, de los oídos e incluso a través de las vías urinarias, objetos de lo más variado desde gomas de borrar hasta pequeños tallos de plantas. En estos casos lo más prudente es no intentar sacarlos e ir directamente a un hospital para su correcta extracción. Si intentamos quitar el objeto, queriendo hacer lo mejor podríamos incluso agravarlo, pues podríamos introducirlo más o romperlo en el interior del orificio, dificultando así su extracción.

Sólo hay un caso en el que debemos actuar sin demora y es cuando pueda producirse asfixia porque el objeto introducido tapa la entrada del aire a los pulmones, lo cual puede llevar a una parada cardiorespiratoria. Hay que actuar con decisión de la siguiente forma:

  • En primer lugar le daremos unos golpes en la espalda, entre los dos omoplatos.

  • Si después de esto, no conseguimos que expulse el objeto extraño entonces hay que intentar la llamada "maniobra de Heimlich" que consiste en colocar al niño sentado sobre nuestras rodillas mirando hacia afuera, pasamos los brazos por debajo de sus axilas de modo que nuestras manos se unan en el centro de su abdomen, en la parte más alta. Entonces con dos dedos de ambas manos haremos una presión en esa zona de manera enérgica. Hay que ir con cuidado para evitar lesionar los pulmones del niño, el fin de esta maniobra es elevar el abdomen y que la presión expulse el cuerpo extraño.

    Si a pesar de todo esto, no conseguimos extraer el cuerpo introducido, entonces habría que aplicar la respiración artificial para intentar que entre algo de aire en los pulmones. Hay que actuar con serenidad pero sin perder tiempo.

  • En primer lugar hay que sacar cualquier cosa que pudiera haber en la boca del pequeño metiendo los dedos para estar seguros de que está vacía.

  • Acto seguido, colocaremos algo debajo de su espalda como una toalla o una almohada para que la cabeza quede echada hacia atrás, así evitaremos que la lengua pueda obturar la entrada de aire.

  • Le pinzaremos la nariz para evitar que se escape el aire y abriremos la boca del niño para proceder a insuflarle oxígeno sin dejar ninguna abertura entre la boca del pequeño y la nuestra, soplaremos en su interior y veremos cómo se hincha el tórax, si no sucediera esto, modificaremos la postura del niño y miraremos si hay algo que obstruye la entrada de aire en las vías respiratorias.

  • Hay que introducir aire cada cinco segundos, sin dejar de hacerlo hasta que llegue una unidad médica especializada.

Hay que decir que en caso de urgencia siempre hay que acudir a la unidad de urgencias más cercana, sólo debemos atrevernos a practicar los primeros auxilios si sabemos hacerlo ya que de lo contrario, podríamos agravar la situación y sobre todo, si existe un verdadero peligro. Esta es una pequeña introducción a unos primeros auxilios que quizás quedan ser cruciales en un momento de decisión inmediata, aunque siempre es mejor prevenir cuando se trata de niños y no dejar a su alcance nada que pueda convertirse en un arma contra ellos.

La información de cómo efectuar los primeros auxilios ha sido extraída de una edición de primeros auxilios escrita por el Dr. Josep del Hoyo Calduch, patrocinada por el Departament de Sanitat de la Generalitat de Catalunya.