Lo cierto es que no hay un manual de instrucciones para poder acabar con estas noches de insomnio y tampoco hay una receta mágica que enseñe a tu hijo a dormir. Sólo se oyen consejos por parte de familiares, amigos..., consejos que al final te suelen volver loca, "dale unas hierbas porque eso son cólicos", "debe tener frío o calor"... Todo son consejos que a medida que van pasando los días (y con ellos aumentando tus ojeras), no llevan a nada.
Tu hijo debe aprender a dormir y para que eso ocurra se tiene que acostumbrar a hacerlo solo. El primer paso a seguir es transmitirle seguridad, ha de entender que quedarse en la cunita solo y dormirse es lo más natural del mundo, para ello hay que empezar repitiendo una serie de actos cada día antes de irse a dormir: el baño, después la cena, jugar unos minutos y finalmente se le ha de poner en su cuna o cama, darle las buenas noches y salir de la habitación mientras aún está despierto.
Un buen sistema es escoger un muñeco y ponerle un nombre, por ejemplo Juanito, se lo has de presentar a tu hijo y decirle que a partir de hoy Juanito siempre dormirá con él. Si al acostarle en la cuna o en la cama, no quiere quedarse solo, le has de decir con un tono calmado (no te desesperes, porque lo más probable es que tu hijo llore desconsolado) que le vas a enseñar a dormir solo y que a partir de ahora dormirá en su cuna con Juanito. Háblale durante unos 30 segundos y aquí has de demostrar mucha fortaleza, no seas débil y no aceptes su chantaje (llorará, gritará, vomitará...) Hará todo lo posible por conseguir lo que quiere. No te doblegues. Piensa que es por el bien de tu hijo y que si no aceptas su chantaje, en siete días el problema se habrá solucionado.
Pasados los 30 segundos le darás las buenas noches y te despedirás hasta mañana. Apaga la luz y deja la puerta cuatro dedos abierta.
Piensa que tu hijo hará lo imposible para conseguir lo que quiere, no hagas caso si llora o grita. Si empieza a tirar cosas al suelo, recógelas una sola vez y las colocas en la cuna, dále las buenas noches y sal de la habitación. Si es más mayor y se levanta, no caigas en la tentación de ir llevándole a la cama, ya se cansará. Si vomitara, no te preocupes (los niños saben provocar el vómito con facilidad). Mantente impasible, limpia todo, cambia las sábanas y su ropa si es necesario y continua como si nada.
Si te vas y se pone a llorar, pasado un minuto vuelve a entrar, ya que tu hijo ha de comprobar que no le abandonas. Esta vez has de hablarle durante 10 segundos, diciéndole lo mismo que le has dicho antes y te vuelves a ir.
Y posiblemente, de nuevo habrás de aguantar sus lloros, esta vez has de esperar tres minutos y hacer lo mismo. A partir de ese momento, espera cinco minutos entre visita y visita.
Siguiendo las pautas indicadas conseguirás con tiempo y mucha paciencia que tu hijo llegue a dormir solo en su habitación. ¡Ánimo!