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¡No quiere comer!

Llega la hora de la comida y ya estás pensando en el numerito que habrás de montar para que tu pequeño haga el amago de meterse en su minúsculo estómago el plato que le prepares. ¡Horror! Solo pensarlo te pones enferma. No dejes que la comida se convierta en un suplicio y sigue unos consejos para que este momento no te angustie.

MARÍA JESÚS RALUY / MUJERACTUAL
Niña llorando
Lo primero que debemos plantearnos es lo siguiente: ¿es necesario que tu hijo coma todo lo que le das?
¿Por qué se produce?
¿Cómo comerá hoy?, ¿le gustará lo que le hago?. Cuando llega la hora de comer tus nervios ya empiezan a aflorar. Si la primera cucharada no la quiere ya te puedes ir preparando para hacer las mil y una tonterías para que tu hijo coma. Al igual que los adultos, hay niños que son muy comilones y devoran los platos y hay otros que no lo son tanto. Si tu hijo es de los segundos, ¡ármate de paciencia! pero no tires tan pronto la toalla porque si sigues una serie de pautas conseguirás que la hora de la comida no sea tan horrorosa como la pintan.

Lo primero que debemos plantearnos es lo siguiente: ¿es necesario que tu hijo coma todo lo que le das?. Es cierto que darle una alimentación correcta y equilibrada es importante pero como ya he comentado hay niños más glotones que otros y la cantidad de comida que necesita cada niño es variable, por lo que es tu hijo quien mejor sabe qué cantidad de alimento le está pidiendo su organismo.

Si estás temerosa de que coma poco, no te preocupes y piensa que tu pequeño tiene suficiente con la comida que le has dado y nunca cometas el error de compararle con otros niños: quién no ha oído el típico comentario de la vecina del tercero -"¿sólo te come éso?, mi niño me come todo un plato entero"-. No hagas ni caso. Ten la seguridad de que tu hijo come lo suficiente, lo que le pide su cuerpo.

Hay dos épocas en la vida del niño en las que necesita mucha comida para crecer: el primer año (sobre todo los seis primeros meses) y durante la adolescencia pero esto no significa que este ritmo lo haya de mantener durante toda su infancia. Cuando el bebé pasa del biberón a la cuchara es una etapa de cambios y se ha de acostumbrar poco a poco a los nuevos sabores. A veces el pequeño se niega a comer, escupe o lo derrama todo. Nunca te obstines en forzarle a que coma, dale tiempo a que se adapte.

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