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Niños y televisión

Las estadísticas dicen que un niño pasa más horas delante de la televisión al año que en el colegio.

YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL
Niño viendo la televisiónLa televisión es un medio de comunicación estupendo, nos mantiene informados de cuanto acontece en el mundo, nos acerca a otros pueblos, nos enriquece culturalmente y nos permite aprender muchas cosas en poco tiempo. Toda esta información también les llega en mayor o menor grado a nuestros hijos, no cabe duda pues de que el televisor puede ser una gran fuente de saber, pero también de entretenimiento y diversión. El problema viene cuando pasamos excesivas horas delante del televisor, las estadísticas dicen que un niño pasa más horas al año delante de la tele que en el colegio, lo cual empieza a ser preocupante.

Habitualmente los niños toman como modelo al último héroe, heroína o al protagonista de la serie, los dibujos o el concurso que se hallen de moda esta temporada. Copian su vestimenta, su modo de expresarse e incluso de comportarse, lo cual no estaría del todo mal si fuesen verdaderos modelos de conducta para nuestros hijos, es decir, que tanto niños como adolescentes vieran en sus ídolos una conducta responsable, sensata, educada, solidaria, de entrega y superación personal, etc., vaya con una serie de valores que todos deberíamos tener, y que cada vez se van perdiendo más en nuestra sociedad.

El problema es que esto no es siempre así, y en ocasiones los modelos que triunfan son los que despiertan comportamientos violentos y/o agresivos, además no olvidemos que tanto niños como adolescentes se hallan forjando su carácter en esta etapa de sus vidas y los hechos e imágenes, normalmente impactantes que ven, los harán modelarse en un sentido u otro. Por ejemplo: la televisión es una causante directa (aunque no la única) de que vivamos en una sociedad tan sumamente consumista.

Otra consecuencia o perjuicio derivados de ver excesivamente la televisión es que ésta nos resta tiempo para hacer otras muchas cosas, como leer, jugar, estudiar, dialogar en familia o incluso en ocasiones alguna hora de sueño. Los niños pueden llegar a convertirse en verdaderos teleadictos. De hecho ya existen diversos estudios que apuntan a que existe una relación directa entre un mayor número de horas delante del televisor y la disminución del rendimiento escolar y el aumento de las posibilidades de fracasar escolarmente, hecho social muy preocupante en nuestros días. Sin mencionar que resulta cuanto menos paradójico que un medio de comunicación tan relevante como la televisión, nos lleve a la incomunicación familiar.

Como todo en la vida, la televisión tiene sus ventajas y desventajas, simplemente hay que saber utilizarla correctamente. Deberemos controlar el rato que nuestro hijo pasa delante del televisor (una hora al día es suficiente) y conocer los programas que ven, mejor aún si los vemos con ellos, así cuando el programa acabe podremos dialogar con ellos sobre lo que hemos visto y oído, lo que más nos ha gustado y lo que no, en definitiva, enseñar al niño a enjuiciar lo que ve y a participar de manera activa, hay que saber escucharles, que aprendan a opinar y a criticar. Para nuestros hijos, esta forma de ver la televisión puede ser tan estimulante intelectualmente o más, como pueda ser la lectura de un libro.