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Niños y pesadillas

Más de la cuarta parte de la población infantil comprendida entre los 4 y los 6 años sufre de pesadillas.

YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL
Niño durmiendoPodríamos definir las pesadillas como malos sueños que nos hacen despertar sobresaltados y angustiados. Y aunque las pesadillas pueden ser muy variadas, todas ellas se caracterizan por vivir situaciones incómodas o de peligro.

Hay una etapa en la vida del niño, normalmente comprendida entre los 4 y 6 años, en la que suele ser habitual la presencia de pesadillas nocturnas. Los niños a diferencia de los adultos suelen soñar con monstruos o animales terroríficos.

Cabría pensar que las pesadillas son un reflejo en nuestro subconsciente de la vida real, pues éstas se relacionan con las experiencias traumáticas que el individuo atraviesa durante el día, entendiendo como tales a situaciones de estrés, angustia, preocupación o miedo. Si la vida del niño ha sufrido algún cambio importante como la llegada de un hermano, su incorporación al colegio, la separación de los padres, un cambio de domicilio, etc. pueden ser motivo suficiente para que aparezcan las temidas pesadillas; cuando dichos sucesos son superados las pesadillas desaparecen.

Otro trastorno muy habitual entre la población infantil son los llamados terrores nocturnos, los niños que los sufren lloran y gritan sin llegar a despertarse y a la mañana siguiente no recuerdan nada, se cree que estos son consecuencia del cansancio o la inquietud.

¿Qué podemos hacer los padres?
Cuando nuestro hijo se despierta gritando y llorando desconsoladamente en mitad de la noche lo único que podemos hacer es consolarlo, hacerle ver que sólo era un sueño feo, que todo es mentira y que papá y mamá están ahí, a su lado. Una vez se haya calmado abandonaremos la habitación, si no es así podemos acompañarles hasta que vuelvan a conciliar el sueño.

Si las pesadillas comienzan a ser habituales en tu hijo es una señal de que algo no anda bien, algo le preocupa o le asusta, averigua lo que es y ayúdale a superarlo, pero sin caer en el error de la sobreprotección, tu hijo tiene que aprender a superar sus dificultades o miedos por sí mismo.

Tampoco te preocupes excesivamente por el tema, piensa que las pesadillas son algo propio y natural de la edad que tu hijo atraviesa y que éstas desaparecerán con el tiempo. Si tu hijo siente que existe una preocupación excesiva por tu parte podrías contagiarle tu nerviosismo, empeorando la situación.

Los mejores padres son aquellos que se muestran serenos ante cualquier circunstancia, y ésta no es la excepción, por tanto deberás infundir siempre en tus hijos seguridad y confianza, no les metas miedo con nada ni los metas en tu cama o te metas en la suya hasta que se duerma habitualmente, es un error que muchos padres cometen cuando sus hijos comienzan a dormir solos en su habitación, o al pasarlos de la cuna a la cama.

Si las pesadillas afectan tanto a tu hijo como para no dejarle descansar por las noches levantándose cansado al día siguiente, será mejor que consultes a tu médico.