|
|
 |
Enuresis: ¿cómo ayudar a tu hijo?

|
La enuresis es un trastorno que afecta a alrededor del 15% de los niños de ambos sexos y que les puede producir problemas de autoestima, de afecto, de relación con sus compañeros e, incluso, dificultades de aprendizaje. |
VANESSA PULIDO / MUJERACTUAL
El control de esfínteres es una de las preocupaciones habituales de los padres en los primeros años de vida de sus hijos. Pero debemos saber que darle demasiada importancia y las conductas obsesivas en este sentido no ayudarán, todo lo contrario.
¿Qué es la enuresis?
La enuresis se define técnicamente como la "micción involuntaria en un lugar inadecuado que se da en la infancia más allá de los 5 años y que puede deberse o no a causa orgánica" (DSM-IV-TR). Generalmente, se considera que un niño adquiere la madurez fisiológica hacia los 3-4 años, pero ello dependerá de muchos factores. Por eso, aunque es un tema que no debe ignorarse, tampoco hay que alarmarse en exceso, puesto que el problema suele mejorar espontáneamente con el paso del tiempo.
Simplificando, la enuresis puede ser primaria o secundaria, dependiendo de si el niño nunca ha conseguido controlar su pipí o si, por el contrario, después de un período de control voluntario de entre 6 y 12 meses, no consigue volver a él; regular o esporádica y diurna, nocturna o mixta. Para que la enuresis nocturna, la más frecuente, se considere un problema clínico el niño ha de tener más de cinco años; de tres a cuatro, en el caso de la diurna.
Factores causantes de la enuresis y consecuencias en el niño
Hay una serie de factores que explican este trastorno y que pueden predisponer al niño a padecerlo:
- Factor hereditario: cuando los padres han tenido este mismo problema, la probabilidad de que sus hijos también lo sufran es de hasta el 77%.
- Factores neurológicos asociados a otro tipo de enfermedades.
- Factores fisiológicos, como la alteración del sueño o un ciclo del mismo muy profundo; una vejiga pequeña o de musculatura débil o el retardo en el proceso de maduración del sistema nervioso central del niño.
- Factores psicológicos, como el mal aprendizaje del hábito en los primeros años del desarrollo, la aparición de situaciones estresantes que supongan un cambio significativo en la vida del niño (como un divorcio, cambio de colegio, nacimiento de un nuevo hermano, etc.) y trastornos emocionales o de conducta.
- Factores sociofamiliares, que incluirían ambientes desfavorecidos, bajo nivel socioeconómico, el tamaño de la familia y hasta la edad y ocupación de la madre.
|
|  |
|