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Enuresis: ¿cómo ayudar a tu hijo?

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Las repercusiones de este trastorno sobre el niño pueden alterar su bienestar e interferir en su actividad cotidiana y desarrollo personal. De hecho, los niños enuréticos se perciben como menos competentes, su autoestima es menor, pueden generar síntomas de depresión y ansiedad, así como problemas de orden afectivo y dificultades de aprendizaje. Por ello, es muy importante no ridiculizar ni castigar al niño por ello y sí intervenir.
Consejos prácticos
Aunque, en algunos casos, se utilizan tratamientos farmacológicos, éstos suelen tener bastantes efectos secundarios y, a veces, no es aconsejable el tratamiento con ellos en niños menores de seis años. No obstante, existen algunas pautas fáciles que los padres pueden seguir para ayudar a corregir un problema que, en la mayoría de los casos, desaparece en la segunda infancia:
- Cambiar ciertas medidas educativas desfavorables, como un aprendizaje excesivamente precoz o rígido. Debemos saber que acciones como sentar al niño en el orinal cada hora sólo contribuirán a angustiarlo y a que sienta vergüenza y culpa.
- Moderar la ingesta de bebidas durante la noche y acostumbrar al niño a ir al baño antes de acostarse.
- Entrenamiento en cama seca: durante la primera noche, se despierta al niño cada hora, para reforzar la práctica de ir al aseo y orinar. A partir de la segunda noche, se prosigue el entrenamiento hasta que el niño consigue mantener la cama seca 14 noches consecutivas.
- Entrenamiento en limpieza: cuando el niño ha mojado la cama, debe ir al aseo a terminar de hacer pipí, mudarse de pijama, cambiar las sábanas y llevarlo todo al cesto de la ropa sucia sin darle mayor importancia.
- Práctica positiva: se realizan ensayos en los que el niño, tumbado en la cama, imagina que tiene ganas de orinar y realiza cada uno de los pasos que seguiría, independientemente de que tenga o no necesidad. Con ello, estableceremos el hábito de despertarse con rapidez e ir al baño.
- También se pueden aplicar técnicas de aprendizaje al control, como, por ejemplo, aparatos de alarma, llamados pipí-stop, que se disparan después de la emisión de las primeras gotas de orina y que ayudarán al niño a despertarse espontáneamente. No es aconsejable su utilización antes de los 7-8 años.
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Mi hijo todavía se orina en la cama
Enuresis: "mi niño se sigue haciendo pipí"
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