Identificar con rapidez esta capacidad permite prevenir al pequeño de futuros trastornos afectivos. |
La personalidad del niño superdotado, cuyo coeficiente intelectual se sitúa entre 130 y 150 puntos -frente al normal de hasta 120- se caracteriza por el especial grado de afectividad que demuestra. Necesita relacionarse con el resto de personas y establecer con ellas vínculos de amistad y confianza. En algunos casos, los niños superdotados muestran ciertas actitudes esquizoides o trastornos psiquiátricos relacionados con la neurosis o la depresión.
Por ello, es necesario que las familias estén bien informadas y puedan detectar a una edad temprana si su hijo es superdotado para ayudar a su correcto desarrollo y evitar trastornos a nivel social, emocional y escolar.
Un niño superdotado puede identificarse mediante el test SAT-1, que mide el conocimiento de un alumno de forma individual y su habilidad a la hora de aplicar sus conocimientos. Como ya hemos dicho anteriormente, si los resultados del test superan los 120 puntos podemos hablar de un caso de superdotación.
Los estudios clínicos presentan como hipótesis que en este tipo de niños se produce una mayor actividad metabólica cerebral, a la vez que muestran una carencia de vitaminas B-1, B-6 y magnesio. No obstante, la investigación en este campo es incipiente y no será hasta más adelante cuando se puedan determinar las causas de estas extraordinarias capacidades intelectuales en algunos niños desde su nacimiento.