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Muerte súbita de los bebés

No deja de estudiarse acerca de este problema que ha afectado a tantos bebés, y que es el hecho de que puedan morir sin aparentemente ningún motivo clínico.

GRACIA ELVIRA / MUJERACTUAL
BebéActualmente investigadores americanos del Centro Médico Regional de Wichita (Kansas), están estudiando el tema y han descubierto una alteración en la hemoglobina de los bebés que poseen algún riesgo de sufrir muerte súbita.

La hemoglobina es una proteína de la sangre que transporta oxígeno y anhídrido carbónico, cuando los niños nacen tienen un tipo de hemoglobina diferente a la que poseen cuando ya tienen unos meses de edad.

En casos de niños cuyas madres han sufrido un embarazo complicado o en niños bajos de peso, se observa que conservan durante mayor tiempo el tipo de hemoglobina de cuando son bebés, y tal vez esto tenga algo que ver con el riesgo de muerte súbita.

Sin embargo, todavía no está demostrado que sea así, y los pediatras continúan recomendando que los niños duerman boca arriba y sin abrigar demasiado.

Cómo prevenir la muerte súbita
(ártículo publicado en el diario argentino Clarín en noviembre de 1998)
La mejor forma de prevenir la muerte súbita de los bebés es acostarlos boca arriba. Aunque esta recomendación no es novedosa, sí lo es que a partir de hoy el Ministerio de Salud aconsejará oficialmente a los padres que hagan dormir así a sus hijos lactantes.

La muerte súbita es una de las causas más frecuentes de mortalidad en los lactantes en todo el mundo: en Argentina causa la muerte anual de 500 bebés, de 30 días a 12 meses. Es la cuarta causa de muerte, despúes de las malformaciones, las neumonias y los accidentes.

Y, según los expertos, es muy fácil de prevenir: alcanza con acostar al bebé boca arriba. De esta manera, de acuerdo a más de 20 investigaciones científicas, las muertes disminuyen a la mitad.

Pero los especialistas saben que deberán luchar contra un prejuicio muy extendido entre los padres: que si un bebé duerme boca arriba puede asfixiarse con su propio vómito.

"Esos son cuentos de la abuela. No está probado que un bebé pueda morir por aspirar su vómito. En cambio, sí está demostrado por más de 20 investigaciones que un bebé que duerme boca abajo puede morir de muerte súbita", indicó a Clarín el coordinador de las jornadas, el neonatólogo y pediatra Alejandro Jenik.

Este mal provoca una muerte brusca e inesperada en un niño que aparentemente estaba sano. Luego, en un completo examen post mortem, es imposible precisar cuál fue la causa de su muerte.