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La fiebre

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  • Es aconsejable la administración de fármacos antitérmicos cuando la fiebre supera los 38 grados y medio dado que si se mantiene la temperatura entre los 38 grados y los 38 grados y medio, los gérmenes mueren más rápidamente. En estos casos, la fiebre suele bajar a la media hora de haber suministrado el antitérmico.
  • Beber líquidos es aconsejable en los estados febriles. Hay que darle todo el agua que quiera porque con fiebre se pierden líquidos y es necesario que los reponga.
  • No se le ha de forzar a comer si no tiene hambre. Ponte en su lugar, ¿acaso te gustaría si no tuvieras hambre a que te forzaran a comer en ese estado?
  • Hay que dejarle descansar, si duerme más de la cuenta es que lo necesita.
  • No hay ningún problema en sacar al niño a la calle cuando tiene fiebre. Por salir a la calle en ese estado no empeora.
  • Siempre se ha de consultar al médico cuando se dan las siguientes situaciones:
    • si la fiebre es superior a 39 grados y medio
    • si mueve con dificultad la cabeza y cuello
    • si tiene fuertes dolores abdominales
    • si le duelen los oídos, tiene vómitos o diarreas y le cuesta respirar
    • cuando aún no ha cumplido el tercer mes de vida

Convulsiones febriles
Una fiebre muy alta debe atajarse rápidamente porque si sube mucho pueden aparecer convulsiones. La razón es que el cerebro del niño es inmaduro y la temperatura sube con mucha rapidez. En estos casos hay que actuar de inmediato y llamar al pediatra o llevarle a un servicio de urgencias.

Las convulsiones febriles afectan a un reducido porcentaje de niños cuyas edades están comprendidas entre los 6 meses y los 3 ó 4 años. Algunos de los síntomas que se manifiestan son:

  • rigidez del cuerpo
  • pequeña pérdida de conocimiento
  • el niño gira los ojos hacia un lado y hacia arriba mostrando la parte blanca del ojo (la esclerótica)
  • interrupción de la respiración durante algunos segundos y caerle baba de la boca

En estos casos se ha de mantener la mayor calma posible adoptando las siguientes medidas para ayudar al niño a superar las crisis:

  • mantener al niño con la cabeza inclinada hacia adelante para evitar que aspire una posible regurgitación
  • aflojarle la ropa y desnudarle para que descienda la temperatura causa de la convulsión