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El bebé prematuro debe permanecer en la incubadora hasta que sus órganos estén debidamente conformados. Por lo común son los pulmones los órganos que más tiempo tardan en desarrollarse, y como hemos dicho antes, esta es la razón por la que los prematuros suelen tener dificultades de respiración. La otra función de la incubadora es actuar de protección ante las diferentes infecciones, y aislarlo de los agentes externos que puedan afectar al desarrollo del bebé.
Las causas
Existen diversas causas por las que se da un parto prematuro. El motivo principal de los nacimientos prematuros es el embarazo y parto múltiples, ya que existen varios fetos dentro del mismo útero. Existe un momento en el que no hay suficiente espacio para que los bebés sigan desarrollándose y se produce un parto.
Las malformaciones uterinas son otra causa de los nacimientos prematuros. Algunas infecciones o enfermedades detectadas en la madre pueden dar lugar a que exista un parto antes del tiempo estimado como correcto. Cuando la madre se expone a actividades y trabajos demasiado pesados para su estado también puede existir este riesgo.
Algunas parejas no llegan a poder aceptar ver a su hijo recién nacido dentro de una incubadora, sin poder mantener un contacto directo con él, sobre todo al tener que abandonar el centro sanitario sin el bebé. A estas causas hay que añadir el creciente remordimiento que tienden a sufrir las madres, ya que suelen atribuirse las causas de que su hijo haya nacido de forma prematura.
En la actualidad se realiza un tratamiento psicológico a los padres. Consiste en una charla con el equipo médico, en la que se estimula a los padres para que acepten la situación de su hijo, haciendo que se descarte cualquier sentimiento de culpabilidad. Algo muy importante es la capacidad de que la madre tenga el mayor contacto posible con su hijo, una buena vía de contacto es la alimentación, se intenta que la leche sea materna, suministrándosela al bebé por medio de una sonda. Igualmente se permite a los padres entrar en la sala de incubadoras con un traje especial, y según el estado de desarrollo del bebé, entrar en contacto físico con él.
En el momento en el que un niño alcanza un peso de dos kilos, sus padres ya pueden llevárselo a casa, siempre que la madre reúna las condiciones de salud adecuadas. Aunque la ciencia haya dado pasos agigantados en el estudio de los nacimientos prematuros, hay que prestar una vigilancia extrema, porque no hay que olvidar que un nacimiento antes de tiempo puede conllevar importantes secuelas en la salud futura del bebé. Hay que realizar un seguimiento del bebé durante los dos primeros años para evitar riesgos en el sistema psicomotor. También es frecuente encontrar problemas auditivos, oculares, alteraciones del comportamiento y de la respiración.
Lo más importante es señalar que actualmente la mayoría de los niños prematuros sobreviven, ya que la tasa de mortalidad ha descendido en un treinta por ciento, y además estos bebés no suelen tener ningún tipo de secuelas en el futuro. Aunque en un principio tiendan a tener un tamaño menor al resto de los bebés, esto no es determinante con respecto a la altura y al peso que van a alcanzar en su etapa adulta.