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Apostando por la crianza natural de los hijos

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Para la madre las ventajas del parto natural son muchas. Disminuye la percepción del dolor; el uso del agua provoca el reblandecimiento de los tejidos, lo cual evita desgarres perineales, ejerce un importante efecto relajante y reduce la compresión de los tejidos y del abdomen; favorece la circulación sanguínea del útero y la oxigenación del bebé; se facilita la dilatación cervical y la expulsión rápida del bebé; y produce una sensación de confort, intimidad, privacidad y seguridad.

En el caso del bebé, le permite salir al mundo exterior con menos posibilidades de traumas; no le afecta el uso de medicamentos, al no aplicarlos en la madre; no es separado de su madre; inicia precozmente la lactancia; e incluso ciertas corrientes dentro de la psicología han llegado a asegurar que el parto sin traumas permite a los individuos lidiar posteriormente con los conflictos sin violencia.

Los beneficios de la lactancia materna
De la lactancia materna se afirma que sus beneficios son innumerables. Los niños que son amamantados por su madre tienen un 50% menos de probabilidades de caer enfermos durante su primer año de vida. Además, el riesgo de que sean hospitalizados en este periodo de su existencia es diez veces menor; las infecciones gastrointestinales aparecen con menos frecuencia; la incidencia de la otitis media se reduce a la mitad; el riesgo de presentar infecciones en el sistema urinario durante los primeros seis meses es cinco veces menor; tienen cuatro veces menos riesgo de contraer infecciones que puedan causar meningitis; disminuye la incidencia de muerte súbita del lactante; produce un mejor desarrollo socio emocional y psicomotor del niño; previene la desnutrición; reduce la frecuencia de caries dentales del bebé, así como las posibilidades de cólicos y diarreas; y hace más bajo el riesgo de padecer cáncer infantil, diabetes, enfermedades respiratorias y alérgicas, osteoporosis.

Las ventajas, no son sólo para los niños. Las madres que dan de mamar a sus hijos se recuperan más pronto después del parto pues su útero se contrae más y vuelve a su tamaño normal más rápido; retrasan su retorno, ya que se puede detener la ovulación si el niño lacta un 100% sin suplemento durante los primeros 6 meses. Pero eso no es todo, además, completa el ciclo natural de hormonas que comenzó con su embarazo y así no sufre cambios hormonales súbitos que desequilibran su sistema; reduce los riesgos de padecer cáncer en el epitelio ovárico y de mama antes de la menopausia; tienen menos probabilidades de sufrir osteoporosis y disminuye la depresión posparto de la madres.

Los beneficios que para la economía familiar tiene la lactancia materna tampoco se deben menospreciar. Las familias con bebés que lactan se ahorran el alto costo de la leche artificial y el equipo que ésta requiere e incurren en menos gastos de exámenes médicos liberando así fondos para otros usos en la sociedad.