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La mayoría de las modelos coinciden en la necesidad de acudir a una agencia seria y con buenas referencias, debido a la proliferación de centros que se aprovechan del auge que esta profesión experimenta entre los más jóvenes y que, en el fondo, ofrecen una serie de trabajos y sesiones fotográficas que poco tienen que ver con la moda.
Mayte de la Iglesia lo explica así: "Al principio no sabía cómo funcionaba esto, pero tenía muy claro que tenía que buscar una agencia seria. Siempre tienes un cierto horror, por lo que es fundamental fijarse en las referencias y la profesionalidad". Esta joven modelo reconoce que cuando decidió probar suerte como modelo sabía que no todo iba ser tan bonito como imaginaba: "Nunca pensé que esto fuera algo así como ser princesa a todas horas. Hay un trabajo muy duro de preparación detrás de cada foto y desfile, la imagen de la modelo que vive en las nubes con todos los lujos no es cierta."
Mayte compagina sus estudios con el trabajo de modelo y las clases de la escuela de modelo: "Creo que hoy en día ya no es necesario intentar convencer a la gente de que el estereotipo de la modelo tonta es falso. Esa imagen de niñas mimadas está totalmente superada. La mayoría de nosotras compaginamos nuestros estudios con el trabajo de modelo". Reconoce que ahora tiene menos tiempo para dedicar a sus amigos y que hay días en que no para con las sesiones fotográficas, castings, cursos de la escuela de modelos y desfiles. Pero también es consciente de que para alcanzar cualquier meta siempre es necesario sacrificar algo a cambio: "Un día de mi vida es muy similar al de cualquier persona de mi edad. Me levanto a las ocho de la mañana y voy a mis clases de diseño. La única diferencia es que, cuando termino por la tarde, acudo a la escuela de modelos para mis cursos de formación."
Un reinado muy corto
En el futuro, puede que Mayte se convierta en una de esas caras que nos resultan conocidas, acapare las portadas de las revistas y los desfiles de los grandes diseñadores. Lo cierto es que en el mundo de la moda, la vigencia de las modelos es bastante corta. Las cámaras y el público acaban cansándose de ver siempre los mismos rostros y terminan sustituyéndolos por otros nuevos, que a la larga también terminan "quemándose".
Carmina, directora de la escuela de modelos "Carmen Durán", afirma que la mejor edad para empezar a preparar a una modelo está entre los 15 y 16 años: "Por encima de esa edad suele ser demasiado tarde, ya que a partir de los 30 años prácticamente nadie te contrata. Hay que empezar muy pronto para poder llegar lejos. En el caso de los modelos masculinos es un poco diferente, el verdadero mercado para los modelos está a partir de esa edad, en lo que se conoce como moda de caballeros. Sin embargo, para las mujeres es diferente y siempre prima la juventud".
Por ello, siempre recomienda a sus alumnas que no dejen sus estudios ante las oportunidades de trabajo como modelo: "No todos tenemos porqué llegar a ser médicos o abogados, si llega el caso y alguien decide abandonar sus estudios para dedicarse plenamente a la moda, lo entiendo. Pero esto no es lo habitual, la mayoría de mis alumnas están estudiando. Además, no todas las modelos llegan tan alto como para necesitar una dedicación completa y, a partir de determinada edad, es prácticamente imposible seguir trabajando como modelo; es mejor planteárselo como un medio de sacarse un dinero extra y aprovecharse mientras dure. También hay quien deja aparcados los estudios durante una temporada y luego los retoma."
Solo el sector de las top models consigue mantenerse durante un largo periodo de tiempo, ya que se convierten en un elemento imprescindible para dar repercusión a los desfiles. Quizá, el caso más representativo sea el de Elle MacPherson, que acaba de cumplir treinta años y ser madre, pero sigue trabajando y está considerada como una de las top más famosas.
Pero este es un privilegio que solo alcanza al pequeño grupo de las modelos internacionales de mayor prestigio, que actualmente reúne al cuarteto formado por Claudia Schiffer, Naomí Campbell, Elle MacPherson y Cindy Crawford. Pero tarde o temprano, éstas también acaban saliendo de las portadas y son sustituidas por un nuevo grupo. Así ha ocurrido con Linda Evangelista, que fue la reina de las pasarelas y los desfiles a finales de los ochenta y, hoy en día, apenas está presente en este mundo de la imagen que en su día la erigió.