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¿Dónde vestirse cuando no eres delgada?

Es difícil estar contenta y orgullosa de tu propio cuerpo cuando los demás no paran de insinuarte, más o menos veladamente, que no eres "normal".

PEPA PARDO / MUJERACTUAL
Mujer¿Y qué otra cosa puedes pensar de ti misma cuando entras en una tienda de ropa ilusionada por un modelito que has visto en el escaparate, te diriges a la dependienta pidiéndole tu talla, y ella, mirando con disimulo a esa zona de tu anatomía que más odias, te dice que no hay talla para ti?.

Mucho peor son aquellas vendedoras que sólo verte entrar ya te repasan y te miran con cara de estar pensando: "¿Por qué la gente no sabrá reconocer sus limitaciones, cómo se atreve ésta a meterse en este paraíso de sensibilidad y armonía?". Esa persona es capaz de decirte sin pestañear algo así: "mira, es que tallas tan grandes no hacemos".

Ocurre, con estas mismas palabras, u otras más o menos ofensivas, y sigue pasando. Y las personas que no entran dentro de esos patrones tan absurdos se están enfadando. Hace poco una amiga me proponía montar un "pelotón de las XL". ¿Os acordáis de aquellos grupos de mujeres, de moral conservadora y retrógrada, que se encargaban de velar por la decencia y el respeto a las buenas formas?.

Pues nosotras proponemos crear algo parecido, pero sólo velaremos por el respeto a la persona, tenga una talla 40, 44 ó 60. Entraremos a esa tienda que siempre evitamos mirar, para no irnos a casa enfadadas, pediremos el modelo que queramos, y cuando nos respondan que no tienen nuestra talla, pediremos el libro de reclamaciones (siempre hay que preguntar previamente si pueden conseguir nuestra talla).

¿Os parece tonto, ridículo, inútil? Quizás, pero si todas las tiendas que venden tallas pequeñas empiezan a recibir quejas por escrito, que son las que cuentan, a lo mejor se enfadan un poquito y se plantean pedir algo más real a los fabricantes. En todo caso, está claro que tenemos derecho a quejarnos, las tiendas dan un servicio, y a las que no usamos tallas pequeñas nos dan uno muy malo. No es justo tener que vestir clásicamente sólo porque los fabricantes de ropa juvenil y divertida lo decidan. Su interés está en vender, y el nuestro en comprar, pero aquello que nos gusta.

¿Qué pasa si no quieres hacer dieta?
¿Y si ya eres feliz así, y únicamente te cuestionas tu físico cuando quieres comprarte ropa, cuando te invitan a una fiesta, y quieres ir elegante? Si, quieres ir sofisticada, despampanante, pero no con el traje que luciría tu madre... (con todo mi respeto a nuestras queridas madres, y a esos estupendos y queridos trajes que ellas eligen para los grandes acontecimientos).

Pues entonces quéjate, reclama tu derecho a recibir un buen servicio. Está demostrado que más del sesenta por ciento de las mujeres entre quince y cincuenta y cinco años usa una talla superior a la que se nos intenta imponer como "media". Afortunadamente, empiezan a aparecer tiendas que ofrecen ropa bonita, divertida, adaptable a todo tipo de estilos.

Todavía parecen ser casos aislados, por lo que los precios suelen ser sensiblemente superiores a la media general. Mientras esperamos que los profesionales de la moda se adapten a la realidad, no permitamos que nadie decida por nosotras cual debe ser nuestro peso ideal.

Te recomiendo que leas el libro "Dios vuelve en una Harley" de Joan Brady.