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El piercing: la más antigua expresión del arte corporal

Los faraones egipcios demostraban su divinidad con sus joyas, entre ellas los perforadores, los romanos los utilizaban en sus pezones como símbolo de valentía, y en la actualidad, muchas tribus de América del Sur, como la de los indios Carafa, perforan el labio inferior con una delgada vara a quienes comienzan una vida diferente que representa mejoras.

PILAR MUÑOZ / UNO CONTENIDOS
Piercing en la bocaEn las últimas décadas, el piercing ha vuelto con mayor fuerza y con una carga ideológica diferente a la que en un principio se le dio. Los "hippies" de los 70 introdujeron de nuevo su uso, especialmente en la nariz, como parte de su propuesta de vida. En los 80, la cultura punk encontró en la perforación su modo de expresión y en los 90, la New Age y la necesidad de un sexo más placentero fueron quienes lideraron las razones de su uso.

El "body piercing" es cada vez más popular, aunque todavía pueda sorprender a muchos. Para algunos basta con un piercing en el ombligo, otros van más allá con piercings en sus caras o genitales. Existen diversas razones por las cuales hacerlo: para estar a la moda, para diferenciarse, por influencias étnicas o tribales, razones sexuales, para recordar eventos especiales, o simplemente para decorar sus cuerpos.

Pero en cualquier caso, el piercing no es un proceso difícil, siempre y cuando se encuentre al profesional indicado para hacerlo, que lo transforma en algo seguro y simple. Normalmente, el instrumental empleado consiste en una aguja hueca a la que inmediatamente le sigue una pieza de acero quirúrgico, nioubium u oro. No es conveniente tomar aspirinas antes del proceso, ya que esto tiende a licuar la sangre complicando el proceso de cicatrización. La perforación debe ser realizada en un medio limpio y hay que asegurarse de que le perforador utiliza guantes de látex sin uso anterior y que conoce las técnicas más adecuadas de esterilización e higiene. El piercing puede retirarse sólo cuando concluya la primera etapa de cicatrización que dura aproximadamente seis meses ya que de lo contrario se perdería el orificio.

Los piercings deben limpiarse durante todo el período de la curación, sin embargo cada tipo requiere unos cuidados especiales. Los piercings faciales, por ejemplo, hay que lavarlos de 2 a 3 veces por día. Básicamente, consiste en remover suavemente con un bastoncillo mojado en agua caliente cualquier costra que pueda haberse formado en el piercing, para después proceder a limpiarlo con un agente limpiador, asegurándose siempre de que el líquido penetre en el piercing. Es importante evitar maquillajes o cremas durante el proceso de cicatrización. El tiempo de cicatrización para los piercings faciales suele ser de 8 a 12 semanas cuando éste se realiza en el cartílago de la oreja, de 4 a 6 para los del lóbulo, de 6 a 8 para los de la ceja y fosas nasales, y de 6 a 12 semanas para los del entrecejo.

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