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Existen 2 tipos de piercings orales: internos (como la lengua) y externos, y en ambos casos durante la cicatrización deben evitarse el alcohol y las comidas picantes. Además, es aconsejable hablar lentamente y evitar el sexo oral y los besos prolongados. Entre las 4 y 6 primeras semanas, los piercings internos deben limpiarse después de cada comida, de beber o de fumar. Se debe usar un enjuague bucal antimicrobial o antibacterial (Oral-B, por ejemplo), libre de alcohol diluido 50/50 con agua destilada o agua de botella. También se pueden efectuar enjuagues de agua salada (sal marina) o de suero fisiológico.
Para los enjuagues de agua salada es conveniente disolver una pizca de sal marina no yodada en una taza de agua un poco caliente, aunque en los primeros días es preferible el agua tibia. En el caso de que el afectado tenga problemas sanguíneos de presión o cardíacos, se deben evitar los enjuagues con sal marina o suero fisiológicos, y se recomienda usar solamente enjuagues con agua tibia. Los realizados con la solución limpiadora deben durar entre 30 y 60 segundos y tienen que efectuarse después de las comidas, como mínimo durante el período inicial del tiempo de cicatrización y no más de 4 ó 5 veces al día.
Los enjuagues con agua salada deben durar de 10 a 15 segundos y no realizarse más de dos veces al día. Lo que no hay que olvidar nunca es comprar un cepillo nuevo de dientes para ayudar a reducir las bacterias que entran en la boca. En cuanto a los piercings externos, éstos se deben limpiar de 2 a 3 veces por día durante 6 u 8 semanas.
Los piercings corporales (tetilla, ombligo, etc.) deben limpiarse de 2 a 3 veces por día durante 6-8 semanas. Simplemente hay que enjabonarse la mano con un jabón neutro y lavar cuidadosamente el piercing, incluyendo el área alrededor del mismo. A continuación se humedece suavemente cualquier costra que pueda haberse formado en el mismo y se procede a removerla para después rotar el aro de manera que entre el jabón. Al enjuagar se rota nuevamente para que salga todo el jabón y una vez finalizada la operación se aplica el líquido recomendado por el perforador, siempre que no debe usarse nunca por más de 2 semanas y que se debe eliminar el exceso del mismo. Es aconsejable realizar los enjuagues siempre con agua tibia salada para calmar las molestias durante el proceso de curación.
Por lo que respecta a los piercings genitales, éstos deben ser limpiados de 2 a 3 veces por día. En la mayoría de ellos se debe ser muy cuidadoso con el enjuague, ya que el jabón puede irritar la uretra en hombres y mujeres, y la vagina en las mujeres. Éstas últimas deben cuidar especialmente en no dejar que el jabón entre en la vagina ya que puede causar infecciones. Los piercings deben limpiarse antes de tener relaciones, aunque es conveniente no tenerla hasta que el periodo de curación termine. En cualquier caso, es obligatorio el uso del preservativo durante dicho periodo y se debe evitar todo contacto oral. No hay que olvidar tampoco que los espermicidas y lubricantes pueden llegar a causar irritaciones.