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La melancolía de Burne-Jones

Burne-Jones fue una de las eminencias artísticas en el revival de las artes aplicadas del medievo. El arte de Burne-Jones comienza a desenvolverse en el mundo por los prerrafaelistas a raíz del descubrimiento de sus pinturas en la casa del publicista Thomas Combe, en torno al año 1855.

CARLOS D. / UNO CONTENIDOS
Cuadro de Burne-Jones

Cuadro de Burne-Jones

Cuadro de Burne-Jones

Cuadro de Burne-Jones

Burne-Jones representa a esos primeros pintores que, liberándose de los prejuicios religiosos y moralistas de los primeros prerrafaelistas, se plantea el arte como un fin en sí mismo; es decir, se atrevió a plantear el problema no ya de la finalidad, sino de la funcionalidad social del arte.

El año 1848 marcó el comienzo de uno de los movimientos artísticos más importantes de la Inglaterra victoriana. Al mismo tiempo que se publicaban los manifiestos de Marx y Engels, un grupo de jóvenes artistas fundaba en Londres la Hermandad Prerrafaelista, que en sus inicios se reconoció en el grupo de los Nazarenos alemanes, asentados en Roma. Entre los principales personajes que participaron en la segunda generación del arte prerrafaelista se encontraba la figura de Sir Edward Coley Burne-Jones. En 1855 se puede decir que el arte de Burne-Jones comienza a desenvolverse en el mundo fraguado por los prerrafaelistas, sobre todo a raíz del descubrimiento de las pinturas de éstos en la casa del publicista Thomas Combe.

Nacido en Birmingham y educado en la Universidad de Oxford. Este ilustre pintor inglés ha sido una de las eminencias artísticas en el revival de las artes aplicadas del medievo, llevado de la mano, en muchas ocasiones, del poeta y artista William Morris. En el año 1885 entró en la Royal Academy. Como dato de interés hay que destacar que el arte de Burne-Jones no sólo se centra en la producción de pinturas al óleo sino que también dedicó una gran parte de su trabajo a la realización de vidrieras, mosaicos y tapices. Su espíritu emprendedor, algo influenciado por Rosseti, le llevó a colaborar en algunos libros con sus ilustraciones, entre los que destaca el Kelmscott Chaucer. Su producción artística se completa con un total de 200 pinturas al óleo y más de mil dibujos para vidrieras. La importancia de este artista (destacada por Giulio Carlo Argan) no radica sólo en su arte o pinturas, o también en los trabajos que realizó para Morris sino que también Burnes-Jones representa a esos primeros pintores, que liberándose de los prejuicios religiosos y moralistas de los primeros prerrafaelistas, es uno de los primeros en plantearse el arte como un fin en sí mismo; es decir, se atrevió a plantear el problema no ya de la finalidad, sino de la funcionalidad social del arte.

Sus influencias
Sus frecuentes viajes a Italia lograron reafirmar la antigua inclinación que sentía hacia los maestros del Renacimiento del país de la bota. Su inspiración se centró siempre en el arte que se desarrollaba en Florencia, Siena y Roma, ciudades en las que destacaron Giotto, Duccio y Leonardo. En algunas declaraciones escritas por el propio artista ha quedado consagrada la adoración que sentía por la obra de Leonardo y Miguel Ángel. Sus tempranos trabajos pictóricos aparecen sometidos al influjo de la atmósfera y del rico cromatismo de los venecianos, como Giorgione y Tiziano. Junto a esta rica y gran influencia artística, la poética de Burnes-Jones se alía también a la que recoge de las obras literarias de escritores como Shakespeare, Homer, Lord Byron, Keats y Coleridge, así como de la mitología griega.

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