Aunque parezca extraño, él mismo reconoció que la humanidad no le interesaba. Tenía un gran jardín para, según él, mantenerse a resguardo de toda esa gente. El resultado de su obra es más lógico de explicar ahora. Sus trabajos reflejan más bien la tensión que caracteriza todo intento de reproducir una realidad espacial sobre una superficie plana. En numerosos dibujos suyos hace surgir ante nuestros ojos el espacio en la superficie plana. En otros, intenta obliterar de entrada toda sugestión espacial.
Mauritis Cornelius Escher nació en Leeuwarden, Holanda, en el año 1898. Estudió en la Escuela de Arquitectura y Diseño Ornamental de Haarlem. En el año 1924 se trasladó a Roma donde permaneció hasta 1934. Viajó buscando nuevas influencias. Conoció Suiza y Bélgica hasta que, en el año 1941, se instaló definitivamente en Baarn, Holanda, donde moriría en el año 1972. Quizá, su exposición más importante se organizó en 1954 en la Whyte Gallery de Washington. Actualmente, una colección importante de sus obras pertenece al ingeniero Cornelius van Schaak Roosevelt, nieto del presidente Theodore Roosevelt.
Dibujos-conflicto
Su obra quería que se entendiese por tres dimensiones, que son las que deben ser representadas en una superficie plana de dos dimensiones. Su asombro permanente por este hecho lo expresó en los "dibujo-conflicto". Las leyes de la perspectiva, válidas desde el Renacimiento, fueron examinadas por Escher con espíritu crítico, descubriendo nuevas leyes que ilustró en un número importante de dibujos. La imagen no es sino la proyección de un objeto tridimensional sobre una superficie plana, aunque el objeto en ella representado no pueda existir realmente en el espacio.
Podemos distinguir tres clases de cuadros:
- Los que tratan el problema de la representación (conflicto entre el espacio y la superficie).
- Los que se ocupan de la perspectiva.
- Los que representan figuras imposibles.
Entre su obra quedan grabados tan espectaculares como el de "Tres mundos", una litografía de 1955, realizada sobre una imagen sencilla que muestra tres mundos enlazados en la superficie reflectante de un lago. Los árboles se elevan por encima del plano del dibujo en el que sólo podemos apreciar su reflejo en el agua. Las hojas caídas ocultan parcialmente tanto el reflejo del mundo terrestre -el bosque- como el mundo acuático, donde un pez hace patente la claridad y tranquilidad de las aguas.
En "Subiendo y bajando", uno de los trabajos más conocidos de Escher, el artista holandés plasma una figura imposible original titulada "objetos imposibles": un tipo especial de ilusión óptica que apareció en el "British Journal of Psichology", en febrero de 1958. Los monjes de una enigmática orden repiten el ritual de marchar de forma perpetua por una escalera alrededor del claustro del monasterio. En palabras de Escher, ambas direcciones, aunque tienen su significado, son igualmente inútiles.