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La escultura moderna. Vertiginosa evolución de tendencias

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Evolución de la escultura en el siglo XX
La concepción escultórica del arte ha progresado de forma vertiginosa, según las vertientes de pensamiento que influyeron en las distintas civilizaciones. Desde el asentamiento del arte grecolatino hasta la actualidad, la evolución de las formas, materiales, texturas, tinturas o herramientas utilizadas en la escultura, han mostrado la ingente variedad de estilos artísticos con las que el hombre ha desarrollado su etapa continua de reconocimiento interior en el mundo, "con una visualización de las transformaciones desde un orden plástico y no histórico", tal y como argumenta el afamado escultor Mario Rendón.

"Estamos educados en el aspecto visual a la manera occidental -afirma Rendón-, ya que desde la llegada de los españoles a América, nuestra conformación óptica del cuerpo humano es la que hemos heredado de los cánones grecolatinos". A comienzos del Siglo XX, Augusto Rodín implantó escultóricamente un nuevo estilo en la disciplina del modelado. Según Mario Rendón, "después de él los escultores que le precedieron se nutrieron de esos cambios ya que Rodín transforma la manipulación de las propiedades como volumen y forma, lo cual provoca un alejamiento dramático sobre lo que entendíamos como escultura hace 20 años".

Esta fecha significó un profundo cambio en el concepto que se había tenido hasta la fecha de la escultura. Tanto es así, que el estilo abstracto nació seguidamente, y gracias a esa facultad visionaria de determinados creadores. La abstracción se erigiría entonces como una de las grandes corrientes del siglo XX, vigente hoy día en las galerías artísticas de todo el mundo.

En el escultor Camargo, el regenerado tratamiento de las formas humanas cobra una especial importancia, consolidándose en el mundo de la escultura gracias al especial tratamiento de la abstracción plástica que hace en su obra. Según el escultor Mario Rendón, una de las aportaciones modernistas de mayor significación en la historia de la escultura, fue la incorporación del hueco a la forma escultórica, conformándose ambos como partes de un mismo todo. Hasta entonces, el modelado de las figuras se había basado en la composición de cuerpos compactos, reveladores de una lógica racional del volumen en el espacio.

"Hoy -afirma Rendón- son un elemento constante de la escultura actual, pero fue necesario que transcurrieran muchos años para que se tomaran en cuenta". De igual modo, la evolución de la escultura del Siglo XX fundamenta sus pilares en la nueva utilización de herramientas y materiales, tales como el acero inoxidable.

Con la posterior aparición de la corriente geometrista, los elementos cúbicos cobraron una singular originalidad, debido a la mezcla de la intersección de volúmenes y la policromía. El escultor Hernández Suárez y Sebastián, ofrece en su obra estas características pero sometidas a una constante traslación de significados en el proceso constructivo de las formas, creando así un estado perpetuo de originalidad en su capacidad visionaria.

En el panorama de la escultura actual, es necesario señalar el auge que ha tenido el estilo del ensamblaje. Esta corriente fundamenta su esencia en la unión de piezas, a veces de distintos materiales. Mario Rendón comenta que "tales creaciones pueden ser movibles gracias a utilización de la energía eléctrica, así pues hoy podemos apreciar arte óptico, arte en la tierra, o corriente retroexcavadora, entre otras. En el presente siglo se transformó drásticamente el concepto de escultura y aunque en muchas ocasiones no sea fácil aceptar tales transformaciones, sí debemos entender que son formas o maneras de conocer cómo se expresa el artista".

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