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Ingres, el academicista romántico

Mientras la Revolución Francesa dinamitaba el régimen absolutista de Luis XVI y prologaba los sueños de poder y gloria de Napoleón, un joven muchacho de Montauban daba sus primeros pasos en la pintura. El dibujo fue su gran pasión y toda su obra se caracterizó por el predominio de la línea sobre el color. Su estilo navegó entre el neoclasicismo academicista y el romanticismo de los pintores más rebeldes. A pesar de que la crítica de su época lo consideró un tanto excéntrico, Ingres pasó a la historia como uno de los grandes del siglo XIX.

MANUEL ÁLAMO / UNO CONTENIDOS
Cuadro de Ingres

Cuadro de Ingres

El 20 de agosto de 1780 la familia del pintor Joseph Ingres celebró la llegada al mundo de uno de sus hijos: Jean Auguste Dominique Ingres. Pronto se apreció la inclinación que el joven Ingres demostró hacia el arte. Especialmente se mostró dotado para la música y la pintura. En la primera llegó a ser un virtuoso del violín, sin embargo, si el mundo lo conoció y lo admiró fue por la pintura.

Su formación pictórica la inició en Toulouse, de donde su padre era miembro de la Academia de Bellas Artes. Allí aprendió de Vigan la importancia que tenía el dibujo, lo que ya nunca olvidaría. También conoció la obra de Rafael, quien influyó profundamente en su obra.

La etapa más importante de su aprendizaje tuvo lugar en París, por aquel entonces, capital del neoclasicismo. Allí ingresó en 1797 en el taller de David, que fue el pintor que se encargó de dejar testimonio y engrandecer a Napoleón y su efímero imperio. De él aprendió la forma de componer un lienzo y la grandiosidad de la pintura histórica, el género que más interesaba a Ingres.

Posteriormente, marchó a Italia, donde ganó una beca para estudiar en la Escuela de Francia de Roma. Mientras la influencia napoleónica se mantuvo en este país, el joven pintor francés se ganó la vida pintando numerosos retratos de los aristócratas franceses, que se instalaron allí siguiendo a las tropas de Napoleón. La fama que fue cosechando y su enorme trabajo le auparon a la presidencia de la Escuela de Bellas Artes de París en 1834.

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