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Santa Cristina de Lena

Nos encontramos ante uno de los ejemplos más interesantes de todo el arte prerrománico asturiano. Una construcción única, distinta a la mayoría de los templos y edificaciones de esta época que se han conservado del que, misteriosamente, se olvidaron las crónicas y los documentos altomedievales asturianos.

ANA PRAT / UNO CONTENIDOS
La construcción pertenece al período más floreciente del arte que desarrolló la corte de Ramiro I, un rey astur de dinastía goda que gobernó durante un breve aunque intenso período de tiempo en el siglo IX, aunque también se suele pensar en Ordoño I, su sucesor en el trono, como posible impulsor de la construcción.

El conjunto es sencillo, aunque de una gran monumentalidad, y está construido sobre una elevada colina, muy cerca de la localidad de Pola de Lena, desde donde domina las laderas cercanas. Sus dimensiones son reducidas y su aparente simplicidad no es tal ya que reviste, tanto en su estructura como en los elementos decorativos que la adornan, una gran complejidad.

En el exterior, los materiales empleados en su construcción son, ciertamente, pobres. No hay grandes sillares ni excesivos adornos y, sin embargo, la construcción es muy sólida. Se trata de una iglesia pequeña, de armonías y proporciones clásicas, con sorprendentes parecidos con la iglesia de Santa María del Naranco.

Su planta es totalmente original y no se conocen paralelos en toda la arquitectura altomedieval posterior. Está compuesta por un núcleo de nave única a la que se le añaden una estancia por cada lado. Su aspecto cruciforme separa a Santa Cristina del resto de los templos asturianos, edificados habitualmente sobre planta basilical de tres naves.

El edificio consta de un recinto rectangular abovedado, una capilla cuadrada en la cabecera y otras dos, de menor tamaño, en los laterales. Desde fuera completa la construcción un pórtico cubierto abovedado sobre la única y angosta entrada. La decoración aporta franjas decorativas cinceladas en la piedra bajo los arcos y medallones con los inevitables símbolos solares labrados en discos de piedra, además de las típicas decoraciones de soga.

El interior de Santa Cristina de Lena
En su interior nos encontramos con que, en medio de la nave, separando un presbiterio que se eleva más de un metro por encima del lugar donde se situaban los fieles, permanece todavía en pie un iconostasis, o triple arquería de piedra trabajada con gran riqueza que, en los edificios religiosos de Bizancio separaba, efectivamente, el lugar reservado al oficiante, el ábside, del que ocupaban los fieles.

Hay, también una espléndida tribuna adosada al pórtico, a la que se accede a través de una pequeña escalera de piedra que recorre el lateral izquierdo de la nave. Además, recorriendo los laterales hay arcos peraltados con discos decorados en sus intersecciones, que adornan todo el interior y sostienen la magnífica bóveda de piedra.

El altar central, una técnica depurada
El altar central merece especial atención. Posee unos labrados muy refinados y de técnica depurada y, aunque es muy probable que las piedras procedan de algún otro edificio donde podrían haber cumplido una función decorativa, también podrían haber sido colocadas allí poco después de que la iglesia fuera construida, o quizás en el mismo momento en que se añadiera el iconostasis. Los motivos y dibujos cincelados en su superficie son bellísimos y están considerados una de las más perfectas manifestaciones del arte ramirense.
 

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